LA PANDEMIA NOS ABRE LOS OJOS A UNA NUEVA ERA

7 pensamientos sobre cómo la pandemia del coronavirus nos abre a una nueva era

Muchos tenemos claro que tan pronto como esta pandemia esté dominada y podamos salir a la calle, volver a nuestros trabajos y demás actividades, todas ellas habrán cambiado. No vamos a volver al mismo lugar en el que nos encontrábamos. Y este pensamiento no es nuevo. Lo que sí constituye una novedad es que, por fin, nos lo creemos. Estamos ante una nueva era.

Llevamos tiempo oyendo hablar de tele-trabajo, de tecnologías nuevas que nos cambian la vida, de 5G y blockchain, pero nuestro ser se resistía al cambio. Al menos de forma drástica. Había imágenes que resultaban verdaderamente chocantes, como la de los niños acudiendo al colegio cargados de libros existiendo las “tabletas” desde hace ya muchos años. ¿Por qué no trabajaban haciendo uso de la nube?

Examinando ahora alguna de esas costumbres, nos damos cuenta de que nos faltaba acabar de dar un paso. ¿Estaban preparadas las estructuras y normas sociales para la nueva era?

Estamos ya dentro de la tercera ola que cambiará la civilización

Algunos “futurólogos” como Alvin Toffler, destacaban – hace ya unos cuantos años- que estábamos en los albores de lo que Toffler llamó la tercera ola y que iba a modificar de forma trascendental la vida de los seres humanos.

Las “Olas” anteriores provocaron una re-estructuración completa de la sociedad y de sus normas:

Tenemos pocas referencias de las leyes que la invención de la agricultura trajo, pero es obvio que asentarse junto a los ríos y crear poblados debió implicar la elaboración de normas de convivencia que no existían cuando los seres humanos vivían en cuevas y eran trashumantes. Se produjo el cambio que trajo una nueva era.

De la transformación que implicó la segunda ola con la revolución inglesa tenemos muchas referencias. Las estructuras sociales se adaptaron con agilidad al traslado de las familias junto a las fábricas, creando las grandes ciudades.

¿Cómo nos cambiará el coronavirus? Así lo hizo la revolución industrial

Las leyes que regían el mundo occidental se modificaron y adaptaron a la nueva era. Existían ya dos modelos jurídicos: el derecho romano-germánico que dominó el continente europeo y la normativa anglosajona que se distancia algo más de la legislación europea. El mundo oriental se desarrollaba a su propio ritmo y contaba con estructuras y valores diferentes.

Como he mencionado, la revolución de finales del siglo XVIII modificó los hábitos de los seres humanos creándose los centros industriales y nuevas estructuras sociales.

A partir de ahí se producen pequeños saltos provocados por la aparición de nuevos materiales y fuentes de energía como el diseño de grandes factorías y la electricidad.

Entramos en el siglo XX y el intento por dominar la re-estructuración de la sociedad generó el enfrentamiento entre modelos diferentes de concebirla. Las ideologías totalitarias se opusieron a los impulsos del libre mercado y nuevos modelos legales regularon estas sociedades.

En la 2ª mitad del siglo XX, van apareciendo nuevas tecnologías, siempre buscando reducir dos dimensiones que han limitado a los seres humanos: espacio y tiempo. Las telecomunicaciones y la informática modifican significativamente los hábitos de trabajo.

La revolución de las TIC fue un salto en los ’90. El Covid-19 será otro salto tecnológico

Los cambios a los que la sociedad se había ido adaptando resultaban sencillos de asumir con un pequeño salto. Sustituimos unos vehículos por otros más rápidos y seguros o las superficies magnéticas por las digitales, pero las estructuras sociales apenas se modifican.

Las tecnologías de la información y de la comunicación a las que se refirió Alvin Toffler cuando apenas eran incipientes se han acelerado. Los cambios que estamos viviendo en la actualidad son exponenciales. La adaptación ya no resulta tan fácil.

¿Preparados para la nueva era?
Image by Danny Springgay from Pixabay

Estamos viviendo una auténtica revolución tecnológica, un cambio de era. Los ordenadores personales de 1983 suponían un avance importante en cuanto a tamaño, sin embargo, su capacidad era irrisoria comparada con una memoria USB de hoy.

A principios de los 90, la sociedad de la información es un hecho, pero en pocos años estamos en la sociedad de la comunicación. Internet conecta al mundo y reduce espacio y tiempo. Los seres humanos elaboran datos para otros seres humanos pero la revolución no ha hecho más que comenzar.

De la era de la comunicación a la del coronavirus, que acelerará la digitalización

Pronto aparecen los «smartphones» que permiten ya no sólo recibir en cualquier momento esos datos sino, además, geo-localizarnos.

Las personas empiezan a inter-actuar con las máquinas, hablamos del Internet de las cosas. Ya son máquinas las que hablan con otras máquinas y las que provocan comportamientos y situaciones que regulan nuestra vida.

2020 es la cuarta fase de esta revolución en la que ya hablamos con toda naturalidad de inteligencia artificial. Las máquinas no sólo responden a una programación realizada previamente por los seres humanos, sino que aprenden a pensar y a programar a otras máquinas.

La nueva era del 5G
Image by Kalhh from Pixabay

El derecho europeo no sirve para la nueva era del 5G

En la actualidad, el manejo de los datos se considera clave para el progreso de cualquier sociedad. En este campo, estamos viendo cómo China – que puede pensar en una decisión el sábado por la tarde y estar implantándola el mismo lunes- se sitúa en primera línea de la adopción de la tecnología 5G.

Tampoco Estados Unidos se queda atrás y utiliza su poder económico e influencia en el mundo occidental para contrarrestar la ventaja china e imponer sus modelos para la nueva era.

Tan sólo nuestra vieja Europa, líder durante siglos del progreso de la humanidad y la protección jurídica de ese progreso y estructuras, a través de la aplicación de una normativa muy elaborada y sofisticada, se está quedando atrás. Nuestro liderazgo normativo para el respeto de los derechos de todos y la restauración del equilibrio en las relaciones humanas a través de sus códigos resulta insuficiente.

Por poner un ejemplo: en Europa, concentramos nuestros esfuerzos en regular las “startups” y buscamos consensos para equilibrar los derechos de los taxistas y de los conductores de Cabify o Uber. Entretanto, Tesla instala puntos de carga rápida por todo el continente. Entiende que el transporte lo harán máquinas en las que iremos disfrutando del paisaje o de los contenidos que nos ofrece Netflix.

El derecho europeo no sirve a esta nueva sociedad: las sentencias de los tribunales llegan tarde y, no sólo eso, la toma de decisiones exige acuerdos entre distintos países, con distintos idiomas que tardan en producirse años.

Ioannes Thyrsus_Flickr

Las leyes de Europa frenan la acción contra el Coronavirus

Las decisiones ante la pandemia generada por el Covid-19 son un buen ejemplo. China fue capaz de adoptar decisiones como la de construir una serie de hospitales en 10 días. En España, Francia o Italia, se adoptaron decisiones similares a nivel local. ¿Resulta siquiera posible imaginar que Europa tomara una única decisión para hacer frente a esta emergencia sanitaria? La estamos combatiendo con 27 estrategias distintas, o 50, si tenemos en cuenta las regiones con competencias para ello. Las instituciones europeas cerraron sus puertas y sus miembros, las fronteras.

Los cambios exponenciales que vivimos son más fáciles de afrontar desde las normas anglosajonas o desde la dictadura comunista que desde el artesonado jurídico de las leyes europeas. Ejemplo para el mundo en siglos pasados, pero hoy, excesivamente paquidérmico.

Lo que aprendemos durante la cuarentena será una revolución cognitiva

La culminación de este cambio de era se prevé para el año 2030 si no antes y será una revolución cognitiva. Desde luego, se desarrollará con el uso de nuevos materiales como el grafeno y la aplicación a nuevas tecnologías.

El ser humano no puede seguir aplicando los distintos escenarios que desarrollaba frente a cualquier cambio. No podemos considerar que estamos ante un “Déjà vu”, es decir, las cosas van a seguir más o menos igual y son cambios cíclicos; tampoco nos vale con un cierto maquillaje para seguir sobreviviendo; ni siquiera recurrir a un escenario disruptivo creando nuevas estructuras y estrategias.

Sólo podemos acudir a la reinvención, pero no basta la reinvención personal. Debemos considerar que realmente hemos dado un paso adelante y estamos ya en una nueva era.

Las estructuras empresariales deben cambiar, ya lo estaban haciendo, y modelos más planos como la Holocracia empezaban a triunfar. La transparencia y la honestidad en las relaciones comerciales ya afloraban y van a resultar imprescindibles.

Image by Gerd Altmann from Pixabay

Las normas que rigen nuestras relaciones no pueden seguir llegando con tanto retraso, el corsé de los códigos debe ceder ante la discrecionalidad judicial. Los procesos jurídicos no pueden eternizarse.

Europa debe tomar la iniciativa y los miembros de la Unión remar en una misma dirección. Hay que asumir el modelo social que la tecnología nos impone y olvidar recetas de siglos pasados que son completamente obsoletas en una nueva era.

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One thought on “LA PANDEMIA NOS ABRE LOS OJOS A UNA NUEVA ERA

  1. En efecto, los cambios que se están produciendo desde hace años son numerosos, pero son tantos que apenas nos damos cuenta de ellos.
    La pandemia puede acabar con la sensación de que cualquier sistema totalitario con poder financiero resulta más eficaz que un sistema de libertades, lo que haría cambiar la percepción de la gente. En general, el ser humano acaba prefiriendo seguridad a libertad.

  2. En efecto coincido en que estamos viviendo la consolidación de la tercer ola que comenzo con las computadoras, internet y teléfonos celulares, pero que aparte de aprender a aprender, comunicarnos y hacer negocios de manera diferente, pero aparte de esto que más cambia.

    Considero importante analizar dos cosas y tratar de irlas empatando a nivel mundial,
    1 uso de energías renovables como solar y eólica por ejemplo para contaminar menos y afectar menos el subsuelo.
    Debemos cuidar nuestro hogar. Es impresionante ver cómo en tan poco tiempo hay muchos más animales e inclusive hay indicios que el calentamiento global nos ha dado un respiro, esto debe también ser analizado en el contexto de está nueva tercer ola.

    2 Por último y no menos importante , aunque no necesariamente lo regulara alguna institución sino la sociedad es la nueva forma de relacionarnos, convivir, y cuidarnos entre nosotros, cómo serán las relaciones de ahora en adelante?, solo hay que ver lo difícil que es quedarse en casa por un periodo más largo.

    Estos puntos creo son muy importantes de resaltar también en este nuevo ámbito global y se deben tomar en cuenta para reordenar a nuestra sociedad y perdurar en el tiempo.

    1. Muy acertados tus comentarios Paco. Creo que el equilibrio entre ser humano y naturaleza se había roto. Esta pandemia permite un respiro y probablemente nos ayuda a reflexionar para cuidar mejor nuestro entorno. Sólo tenemos una tierra. y es la casa de todos. También la conciencia de que nuestros semejantes existen y no son el enemigo debe generar relaciones mas entrañables. Aprenderemos a valorar qué importantes son 5 minutos con un amigo, una llamada, etc.

  3. Totalmente de acuerdo y ademas, es posible que esta pandemia, que nos ha llevado al confinamiento, nos enseñe definitivamente a conciliar la vida laboral con la familiar ya que el teletrabajo está, en la mayoría de los casos, funcionando.

  4. Después de la pandemia,el mundo va a cambiar hasta el punto q nuestras relaciones sociales serán Mínimas , por trabajar en casa las relaciones familiares se enfriarán y todos seremos aún más esclavos de nuestros telefonos y ordenadores nos encerraremos más en nosotros mismo , no me gusta el futuro q nos espera siento ser pesimista pero es lo q pienso.

    1. No lo creo Mariano. Teletrabajar y hacer uso de la tecnología es una cosa y quizá estábamos abocados a ello; de hecho, era el camino que estábamos tomando, sin embargo, esta pandemia nos hace valorar más las relaciones humanas, el contacto. También nuestro equilibrio con la naturaleza y el medio ambiente. Reflexionar crea la base de nuevos caminos y con unos pocos líderes en la buena dirección (No serán políticos), mejoraremos nuestra forma de vida.

  5. Fantástico post. Hay un antes y después del COVID19. Debemos prepararnos para abrazar el cambio y la incertidumbre en un mundo complejo y enormemente digitalizado. Algoritmos y humanismo, regulación y privacidad, serán algunas de las claves para adaptarnos a este nuevo entorno. Enhorabuena!

  6. Yo,admirado José Manuel, poco puedo añadir a lo dicho por los anteriores comunicantes; únicamente decir que, en mi opinión, él tele trabajo es posible eu ayude a recuperar las relaciones familiares, no sería un mal comienzo; también es posible irlas relaciones interpersonales se humanizasen; pero sobre todo deberíamos pensar que la Tierra de algúna manera nos devolvería el inmenso daño que, desde hace un montón de años, venimos haciéndole sinla más mínima consideración; era de esperar . Finalmente creo que nada volverá ser como antes; todos deberíamos cambiar nuestr forma de trabajar, y estoy pensndo incluso en la que ,durante tantos años, fue mi profesión; como puedes imaginarte sigo, día a día, su evolución y te aseguro que estoy poco conforme con su deriva. Un fuerte abrazo

    1. Querido Enrique, Gracias por tu comentario. Este artículo ha despertado muchas reflexiones y me alegra que sean prácticamente todas constructivas. De hecho, un alto porcentaje de la población que se encuentra confinada, estamos reflexionando sobre las causas y las soluciones a este golpe tan duro. Sin duda, nuestra relación con el medio ambiente no ha sido la más acertada y debemos plantearnos como protegerlo mejor.

  7. Gran artículo, José Manuel.

    Habrá un antes y un después a este confinamiento, y todos tenemos ganas de afrontarlo. Las empresas están aprendiendo (a marchas forzadas) a saber que sus empleados son responsables y pueden teletrabajar, reduciendo el impacto económico que supone el desplazamiento al lugar de trabajo y el mantenimiento de las oficinas.

    Enhorabuena.

    1. Muchas gracias Óscar. Tan sólo necesitamos líderes que sean capaces de generar el espíritu de unidad y responsabilidad que anime a todos a dar el máximo por sacar a nuestra sociedad adelante. Europa tiene mucho que decir aún.

  8. Sobre el año 2000, no recuerdo bien. Vino a casa a dormir una amiga suiza y residente en Roma, ahora no recuerdo su nombre, estaba estudiando la posibilidad de hacer teletrabajo. El estudio lo realizó en Valladolid provincia y en Nápoles provincia, o por ahí. La primera oposición con la que se encontraba es que las leyes de Seguridad Social italianas solo pagaban desde que uno está en el trabajo hasta su salida, ni tan siquiera recoge como accidente laboral uno producido durante el desayuno o almuerzo fuera del lugar de trabajo. Por lo que cambiar la definición de puesto de trabajo ya es un problema. La segunda piedra era la escasa implantación de red de ordenadores en las casas tanto en Nápoles provincia como en Valladolid provincia. La tercera era la negativa del servicio de correos de trabajar por la tarde, recogida, entrega, etc Bueno y así. Abandonado el proyecto. En fin. No sólo está obsoleto las leyes y su avance. También cae en saco roto la propuesta. En general el ser humano funciona por imperativo. Bueno, analiza el comportamiento de los indeseables durante el confinamiento por el Covid19. Gracias por tu artículo.

    1. Gracias a ti Mariano por tu comentario. Realmente interesante. Aunque estemos ya muy lejos del año 2000, es cierto que la necesidad de modificar conceptos jurídicos de acuerdo con el derecho europeo, dificulta la implantación de las nuevas estructuras en las que ya estamos. La gran mayoría de compañías líderes actuales son americanas o Chinas y en Europa se está dejando poco margen para la creatividad verdaderamente original, para lo que el Dr. D. Jesús Alcoba denomina «Génesis» que son ideas realmente disruptivas que generan nuevas ideas y estructuras sociales.

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