EL PUNTO DE GIRO

Mantener expectante a tu audiencia

¿Quieres enganchar y mantener expectante a tu audiencia en todo momento?

En mi artículo anterior mencionaba la importancia, cuando damos una charla, de captar la atención desde el primer momento y mantener la conexión con quien te escucha como si fuera una autopista abierta desde tu corazón al suyo.

Lo que queremos comunicar debe poder resumirse en una frase. Debe ser como la estrella que proporcione luz a los destinatarios de nuestro mensaje. ¿Qué queremos transmitir?

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Pero ¿cómo despertar el interés de quien nos escuche?, ¿existe una fórmula que asegure atrapar su atención?

El análisis de los discursos más conocidos revela que todos tienen algo en común: cuentan una historia.

Al escuchar una historia, nuestro cerebro activa la dopamina, un neurotransmisor muy potente que nos produce un estado de curiosidad que solo se calma cuando terminamos la historia. Probadlo vosotros mismos: Cuando estéis en una reunión con amigos, tomad la palabra y decid: “VOY A CONTAROS UNA HISTORIA…”

Es como pronunciar una fórmula mágica.

¿Cómo construimos una historia?

El cine y la televisión han modificado sustancialmente la forma de contar historias. Las novelas del siglo XIX o incluso de la primera mitad del XX comenzaban con largas descripciones de los paisajes. Iban de lo general a lo particular poco a poco. Era como ir aproximándose a los personajes desde lejos desde un plano muy amplio, incluso algunas películas, especialmente de la primera mitad del siglo, empezaban así. No ocurría nada hasta que no llevabas un buen rato de película o en el caso de las novelas hasta que llevabas más de 100 páginas. Podías llegar 5 minutos tarde a la película y no te habías perdido nada.

Image by Jacob Botter on Flickr

Hoy en día, como llegues medio minuto tarde ya te estás perdiendo lo principal. Vivimos de forma muy rápida. Nos atropella el tiempo y nos cuesta leer o atender sin hacer otra cosa a la vez.

Captar la atención y mantenerla

El teléfono móvil es una tentación que está a nuestro lado en todo momento y por tanto un buen orador tiene que ser capaz de captar la atención de su público de forma inmediata evitando que la audiencia recurra al móvil para calmar su ansiedad.

mantener expectante a tu audiencia
Photo by Faruk Ates on Flickr

Cualquier novela, relato y por supuesto, cualquier discurso necesita empezar con frases sorprendentes, con situaciones insólitas con acción trepidante. Si no es así, prácticamente no captan la atención. Una buena técnica para enganchar con acción y después iniciar la descripción es recurrir a la técnica del “punto de giro”.

La clave de esta técnica es despertar varias preguntas en el espectador y dejarnos con ellas en el aire: ¿Quién es ese hombre que acaba de matar a varias personas?, ¿por qué?, ¿Quiénes son las víctimas?.

El punto de giro crea expectación

Esto puede hacerse también con un informe profesional, con una presentación. Sólo hay que buscar un interrogante, plantear un reto:

“El departamento de X está perdiendo XX Euros diarios a causa de la mala distribución de los recursos de…»

Veamos el siguiente ejemplo:

He redactado mi propia historia sobre el COVID-19 dividida en 6 párrafos:

El siglo XX terminó y nos adentramos en el siglo XXI confiando en que no fuera tan convulso como el que acabábamos de despedir: varias guerras habían agitado a la humanidad en diversas ocasiones.

No nos acordábamos de otros problemas que también existieron. Por ejemplo, hace 100 años, una epidemia mundial obligó a que todo el mundo saliera con mascarilla a la calle y mató a más de 25 millones de personas en un año.

La COVID 19 es una nueva pandemia mundial que ha causado ya más de 4,5 millones de muertes. Al principio, pensamos que sólo se quedaría en China. Veíamos las restricciones muy lejanas y lo de la mascarilla era una imagen muy propia de los paises asiáticos.

Sin embargo, la epidemia también llegó a Europa y ni los gobiernos, ni las organizaciones internacionales como la OMS supieron prevenirlo. En Europa, aparecieron los primeros casos en Italia y se fueron extendiendo por todo el continente. En España, los políticos no se pusieron de acuerdo para encontrar soluciones y la pandemia empezó a matar a gente. Primero a los más mayores, pero también afectó a los jóvenes.

La solución inicial fue confinar a todo el mundo en sus casas; después recomendaron y hasta obligaron a lavarse las manos y llevar mascarilla. Todos esperábamos a que pudiera desarrollarse una vacuna que previniera la enfermedad y nos permitiera volver a la vida diaria. En menos de un año, se desarrollaron varias vacunas y las autoridades sanitarias nos obligaron a vacunarnos.

Mi amigo “Fer” tenía una enfermedad seria de la que estaba siendo tratado cuando llegó el COVID. La vacuna no llegó a tiempo y murió el verano pasado. Todo su entorno había intentado aislarle para evitar el contagio,  pero el mismo se produjo y su muerte fue inevitable.

Contagia tu mensaje a tu audiencia
Image by Kalhh on Pixabay

Mi historia sobre el COVID

La historia está estructurada de la forma tradicional: empiezo con una perspectiva general y voy acercándome al problema particular. Esto nos ayuda a tener tranquilidad y asegurarnos de que no se nos escapa nada. Sin embargo, esta misma historia puede contarse empezando con la historia personal:

Mi amigo “Fer” tenía una enfermedad seria de la que estaba siendo tratado cuando llegó el COVID. La vacuna no llegó a tiempo y murió en agosto pasado. Todo su entorno había intentado aislarle para evitar el contagio, pero el mismo se produjo y su muerte fue inevitable… Sólo con ello, ya tenemos a la audiencia expectante. A continuación, podría seguir con los párrafos en orden inverso o, incluso, podría dramatizar aún más la historia:

El 12 de agosto de 2020, “Fer” Sánchez Pérez, de 45 años, moría completamente aislado en la habitación del hospital…

Planteo una historia personal, capto la atención y a partir de ahí puedo crear el discurso que considere sobre la enfermedad. Esto es simple, sencillo, directo.

Las presentaciones profesionales que se inician con un repaso general de lo que ya saben los destinatarios del mensaje aburren y les desconectan. Saben qué es lo que les vamos a contar y no atienden hasta que llegamos a la clave del asunto.

Probad a enganchar a vuestra audiencia y mantenerla expectante con el punto de giro. Seguro que triunfáis.

CONECTA TU CORAZÓN CON EL DE LA AUDIENCIA

La elocuencia de la oratoria implica conmover

Captar la atención desde el primer momento es prioritario en cualquier discurso, presentación o charla. En este vídeo te explico cómo.

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El primer paso de una buena charla

¿Cuál es el verdadero primer paso de una buena charla?

Una frase impactante, una pregunta al público, la forma de entrar en el escenario, una sonrisa,… todo ello es importante pero el verdadero primer paso de un buen discurso debemos buscarlo mucho antes.

La conexión con nuestra audiencia debe proceder de nuestro corazón. No se conecta con los espectadores si no hay autenticidad, naturalidad y humildad, las tres virtudes de un buen orador.

Como tales, las virtudes necesitan trabajo. Posiblemente conozcáis la anécdota de Michael Bay y su fallida presentación en el marco del Salón Internacional de la Electrónica de Consumo en el año 2014.

Michael Bay, director de éxitos cinematográficos como “Armaggedon” o “Transformers” había sido invitado por Samsung para presentar las cualidades cinematográficas de su nuevo televisor 4K. Sin embargo, se puso nervioso, olvidó lo que quería decir y abandonó el escenario pidiendo disculpas. Posteriormente, explicó que había fallado el teleprompter y eso provocó que perdiera el hilo de su exposición.

El buen orador conecta con su audiencia
Conecta tu corazón con la audiencia

Llama la atención que una persona experta en hablar en público llegara a ponerse tan nerviosa como el lenguaje corporal de Michael Bay muestra desde un primer momento: Frotándose las manos, posición cerrada o encogida sobre sí mismo, llega a dar la espalda a los espectadores, …

Ser un experto no debe eximirte de preparar la charla. Ese es, de verdad, el primer paso de un buen discurso.

Escribir siempre los discursos

Cuando escribimos una charla, podemos ordenar nuestras ideas y extraerlas desde el corazón. Los mejores datos para una charla proceden de nuestros conocimientos personales. Además, la estructuración del discurso será mucho más sencilla: Debe tener tres partes bien diferenciadas: Introducción, desarrollo y conclusión.

Una vez escrito, hay que ensayarlo.

Aunque seas un experto en la materia, confirma que el vocabulario y las frases fluyen coherentemente. Debes estar preparado para poder mantener la charla, aunque falle la tecnología.

Termina de forma impactante y adecuada

Cualquier charla, conferencia o discurso debe finalizar de forma impactante. Pero también adecuada a la situación: Pedirle a la audiencia que se ponga en pie y grite una frase puede ser muy efectivo en una charla TED, pero quizá no sea la mejor forma de terminar la presentación de un plan de actividades en nuestra empresa.

Habremos elegido una frase que resuma lo que queremos comunicar y debe ser como la estrella que proporcione luz a los destinatarios de nuestro mensaje. Terminad de forma positiva. Pensad en quienes os van a escuchar, imaginad o, mejor aún, familiarizaros con el escenario y procurad ser breves.

Si cuidamos la preparación de nuestras conferencias, saldremos al escenario con nuestro corazón directamente conectado al de la audiencia.

LA MAGNÉTICA VOZ DE LA CUENTACUENTOS

Hablar bien en público

Hablar bien varios idiomas es hoy en día muy importante, pero en el verano de 1978 salías del bachillerato con un nivel bastante escaso. Decidí enmendar eso y con 18 años volé a Londres para mejorar mi nivel de inglés en la “Wimbledon School of English”.

Fue allí donde comenzó mi afición por la buena oratoria y se afirmó mi propósito por hablar bien. Lo descubrí al escuchar por primera vez en mi vida a una “cuentacuentos” o “Storyteller”.

La voz es magnética

Wendy que así se llamaba, llegó a la hora prevista y se abrió paso entre los alumnos que llenábamos el salón para sentarse en el centro. Tomó el borde de su vestido para evitar pisarlo o engancharlo y se sentó cruzando las piernas en el suelo como si fuera un indio a punto de fumar la pipa de la paz.

 Recuerdo la viveza de sus ojos y la sonrisa, pero no el conjunto de su cara. Sin embargo, su voz nunca se me ha olvidado.

El público queda ensimismado ante un relato bien contado
Photo by Tracy on Flickr

Comenzó a hablar y la sorpresa fue entender casi el 100 % de lo que nos relataba. Es cierto que durante los días previos habíamos preparado parte del vocabulario que integraría el cuento, pero las variaciones en el tono y timbre de su voz, el uso de la velocidad en sus frases y el volumen con el que acompañaba cada sentencia eran suficientes para entender lo que nos contaba aun cuando lo hubiera hecho en cualquier idioma por desconocido que fuera.

Imagen de Luxstorm en Pixabay

Aquella mujer, sentada en un salón lleno de estudiantes de todas las nacionalidades, tenía un magnetismo especial. Usaba su voz para transmitir todas las emociones que la historia requería: alegría, miedo, ira, ansiedad, paz…

La voz tiene un poder especial por la carga emocional que transmite. Impacta y provoca acercamiento o rechazo según la usemos. Es lo que algunos expertos denominan metalenguaje que está integrado por el tono, el volumen, las pausas y silencios.

La voz es un arma de seducción

Susan Hughes, Psicóloga y profesora del Albright College, afirma que la voz es tan importante en la atracción sexual como el aspecto visual. Lo mismo opina el psicólogo Héctor Galván, director clínico del Instituto Madrid de Psicología, quien considera la voz «toda un arma de seducción” cuyo poder supera incluso el del aspecto físico en este campo.

La voz nos identifica y se convierte en la marca personal de cada uno. Los expertos en comunicación coinciden en darle el segundo lugar en el impacto de nuestro mensaje después de los gestos y por encima del contenido en sí.

Con independencia de si supone un 30 o un 40 % de la comunicación, lo cierto es que le damos menos importancia de la que tiene y no pocos discursos, lecciones, entrevistas, … se han arruinado por no cuidar la voz adecuadamente.

Emocionar con la voz

Emocionar con la voz es sencillo si conocemos sus cualidades y cuidamos las herramientas con la que la producimos:

La voz está integrada por el volumen, tono, timbre y ritmo y en su producción intervienen la respiración, la dicción y la modulación. El volumen o intensidad de nuestra voz depende de nuestra respiración y el uso de nuestro diafragma. Sin llegar a gritar, debemos utilizar una intensidad enérgica que se adecue al entorno en el que vamos a hablar.

En una presentación online, tan frecuentes en la actualidad, nuestro volumen debe moderarse y asimilarse al de una conversación cara a cara. EL tono está determinado por las cuerdas vocales, por su grosor y por su longitud. Los hombres, en general, tenemos un tono más grave y las mujeres más agudo. Se puede controlar y evitar el zumbido monocorde que resulta muy incómodo y aburre. Un buen truco es iniciar las frases con un tono más alto y lo vayamos bajando hacia el final. Las voces graves resultan en general más atractivas que las agudas y conviene evitar la conocida como “voz de pito”.

Las cuerdas vocales junto con la boca y la nariz forman una caja de resonancia
Photo by Rachel Mason on Flickr

EL timbre es la suma del sonido de las cuerdas vocales y la caja de resonancia que está integrada por nuestra nariz y nuestra boca. La amplitud de la boca ayuda a adecuar el timbre de nuestra voz y modificar el tono. Un timbre abierto es más eficaz que hablar con la boca cerrada (o pequeña).

Hablar bien implica hacerlo con el ritmo adecuado

El ritmo es la velocidad con la que hablamos y las pausas que efectuamos. Hay una enorme diferencia entre hablar rápido y hablar lento. Un orador ágil es mejor percibido. Sin llegar a atropellar o ametrallar las palabras, evitemos la lentitud excesiva.

La combinación de las 4 cualidades es la que nos va a permitir comunicar distintas emociones.

Si queremos transmitir alegría utilizaremos un tono y volumen altos y hablaremos más rápido. Para la angustia o miedo, bajaremos el tono y la velocidad. Y, si lo que queremos es provocar la risa ante una broma, haremos uso de la pausa.

Los buenos oradores entrenan y calientan la voz

Photo by Xurso Martínez on Flickr

Todo ello fluirá si entrenamos adecuadamente tanto nuestra respiración como la dicción y pronunciación.

La respiración depende de un buen uso de nuestro diafragma que debemos identificar y sentir. Llenar los pulmones de aire y expulsarlo a distintas velocidades antes de “salir a escena” evitará que nos ahoguemos y facilitará el volumen adecuado.

Las cuerdas vocales y la caja de resonancia qué representan nuestra boca y nuestra nariz están rodeadas de músculos qué debemos dominar.

Los trabalenguas entrenan la dicción

Activar la musculatura alrededor de nuestra garganta y nuestra boca, relajar el cuello y nuestras mejillas y soltar la lengua son ejercicios habituales para un cantante o un actor y deben serlo para un orador. No hay nada peor que iniciar un discurso carraspeando por no haber calentado previamente la voz.

Del mismo modo, un discurso puede verse afeado por aquellas palabras de difícil pronunciación que traban nuestra lengua. Los expertos recomiendan aprender trabalenguas y recitarlos en voz alta para evitarlo.

Cuando escuché a Wendy en 1978 contándonos un cuento no sabía por qué su voz me impactó con tanta fuerza. Tras varios años teniendo que hablar en público aprendí que simplemente concedía a su voz la importancia que en estas líneas he querido dejar reflejada.

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COMUNICAR ONLINE

Lenguaje corporal online

Todos los expertos coinciden en señalar al lenguaje corporal como el aspecto más importante en la comunicación. Un estudio de la psicóloga Amy Cuddy concluye que nuestro cerebro presta 12,5 veces más importancia a nuestros gestos que a nuestras palabras.

En una situación como la que padecemos y en la que asistimos a muchas reuniones o conferencias online para evitar el contagio del coronavirus, parece que la capacidad de comunicación, al menos nuestro lenguaje corporal se reduce significativamente.

Conferencias online
Jagrit Parajuli en Pixabay

Evitemos el contagio del virus, pero contagiemos nuestro mensaje

No tiene por qué ser así. Podemos ser igualmente eficaces en nuestras reuniones “on-line”. Para ello, sólo debemos cuidar algunos aspectos y entender que la comunicación eficaz se basa en la transmisión de nuestro mensaje.

Vanessa Van Edwards utiliza un concepto muy acertado para definir la comunicación: Comunicar es contagiar y lo hacemos de tres formas diferentes: con los gestos, con las palabras y con las emociones.

Nuestro lenguaje corporal está en los gestos

Aunque no nos damos cuenta, cuando nos encontramos con alguien por primera vez, lo primero que miramos son sus manos. Lo hacemos para asegurarnos de sus intenciones. También ocurre frente a nuestros interlocutores.

Vanessa Van Edwards quiso averiguar con su equipo de “Science of people” por qué algunos oradores TED tenían más éxito que otros. Encontró la clave en las manos: los oradores cuyas charlas eran más visitadas utilizaban una media de 465 gestos con las manos en sus charlas de 20 minutos; los menos exitosos realizaban una media de 272 gestos.

Podemos seguir utilizando las manos frente a una webcam y podemos reforzar lo que transmiten con los gestos faciales.

Ser auténticos frente a la cámara

Todos los seres humanos expresamos nuestras emociones con un abanico de 7 micro expresiones. Son gestos faciales que todos reconocemos con independencia de la raza, edad o lugar donde vivamos: miedo, tristeza, asco, enfado, alegría, ansiedad y sorpresa. “La cara es el espejo del alma” y estos gestos pueden traicionar nuestro mensaje. Es muy importante ser auténticos en una comunicación “online” pues nuestros gestos faciales son más próximos e identificables.

Los gestos nos delatan
Sonrisa. Unsplash

Las palabras activan la dopamina

La dopamina es un neurotransmisor que activa nuestra sensación de placer. Se activa cuando tenemos experiencias agradables. La Universidad de Oregón realizó un estudio sobre cómo se activa la dopamina a través de las palabras y concluyó que los mensajes rutinarios no tienen efecto alguno.

Sin embargo, si en lugar de iniciar una conversación hablando del tiempo, lo hacemos interesándonos por aquello que evoque recuerdos placenteros, nuestra capacidad de contagio habrá aumentado. Nuestro mensaje será más efectivo y nosotros mismos seremos mejor recordados.

Lo mismo ocurre con nuestra voz. Un tono grave, una voz firme, bien timbrada y una velocidad que evite el aburrimiento son capaces de convertir una charla a priori aburrida, en una experiencia ilustrativa.

Contagiar a nuestros interlocutores

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Lenguaje corporal online

Los gestos, la voz y la calidad del mensaje atraerán a quienes nos escuchan ya sea en una entrevista, en una clase o en una conferencia, pero lo que acabará conectándoles por completo, lo que les contagiará, será la emoción que seamos capaces de transmitir. Muchas iniciativas contaron con el respaldo que precisaban, simplemente porque fueron capaces de emocionar a quien debía tomar una decisión ya fuera económica, organizacional o de cualquier otro tipo. La emoción empieza por nosotros mismos. Si nos creemos nuestro mensaje, si nos expandimos como en el caso que cuento en el vídeo, nuestra conexión será mejor y llegará a más gente.

Hablar frente a la webcam
Encuadre adecuado

Así pues, es sencillo:

Antes de cada comunicación online y una vez iluminado bien nuestro encuadre, recordemos que comunicamos con nuestras manos y nuestros gestos, con el mensaje y la voz y, por encima de todo, con la emoción que seremos capaces de mostrar en nuestro rostro.

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