CONECTA TU CORAZÓN CON EL DE LA AUDIENCIA

La elocuencia de la oratoria implica conmover

Captar la atención desde el primer momento es prioritario en cualquier discurso, presentación o charla. En este vídeo te explico cómo.

Contenido no disponible.
Por favor, acepta las cookies haciendo clic en el aviso
El primer paso de una buena charla

¿Cuál es el verdadero primer paso de una buena charla?

Una frase impactante, una pregunta al público, la forma de entrar en el escenario, una sonrisa,… todo ello es importante pero el verdadero primer paso de un buen discurso debemos buscarlo mucho antes.

La conexión con nuestra audiencia debe proceder de nuestro corazón. No se conecta con los espectadores si no hay autenticidad, naturalidad y humildad, las tres virtudes de un buen orador.

Como tales, las virtudes necesitan trabajo. Posiblemente conozcáis la anécdota de Michael Bay y su fallida presentación en el marco del Salón Internacional de la Electrónica de Consumo en el año 2014.

Michael Bay, director de éxitos cinematográficos como “Armaggedon” o “Transformers” había sido invitado por Samsung para presentar las cualidades cinematográficas de su nuevo televisor 4K. Sin embargo, se puso nervioso, olvidó lo que quería decir y abandonó el escenario pidiendo disculpas. Posteriormente, explicó que había fallado el teleprompter y eso provocó que perdiera el hilo de su exposición.

El buen orador conecta con su audiencia
Conecta tu corazón con la audiencia

Llama la atención que una persona experta en hablar en público llegara a ponerse tan nerviosa como el lenguaje corporal de Michael Bay muestra desde un primer momento: Frotándose las manos, posición cerrada o encogida sobre sí mismo, llega a dar la espalda a los espectadores, …

Ser un experto no debe eximirte de preparar la charla. Ese es, de verdad, el primer paso de un buen discurso.

Escribir siempre los discursos

Cuando escribimos una charla, podemos ordenar nuestras ideas y extraerlas desde el corazón. Los mejores datos para una charla proceden de nuestros conocimientos personales. Además, la estructuración del discurso será mucho más sencilla: Debe tener tres partes bien diferenciadas: Introducción, desarrollo y conclusión.

Una vez escrito, hay que ensayarlo.

Aunque seas un experto en la materia, confirma que el vocabulario y las frases fluyen coherentemente. Debes estar preparado para poder mantener la charla, aunque falle la tecnología.

Termina de forma impactante y adecuada

Cualquier charla, conferencia o discurso debe finalizar de forma impactante. Pero también adecuada a la situación: Pedirle a la audiencia que se ponga en pie y grite una frase puede ser muy efectivo en una charla TED, pero quizá no sea la mejor forma de terminar la presentación de un plan de actividades en nuestra empresa.

Habremos elegido una frase que resuma lo que queremos comunicar y debe ser como la estrella que proporcione luz a los destinatarios de nuestro mensaje. Terminad de forma positiva. Pensad en quienes os van a escuchar, imaginad o, mejor aún, familiarizaros con el escenario y procurad ser breves.

Si cuidamos la preparación de nuestras conferencias, saldremos al escenario con nuestro corazón directamente conectado al de la audiencia.

HOLLYWOOD DEJA TIRADOS A LOS CINES

La ceguera de Hollywood

Hollywood es la industria más ciega pero más afortunada que existe. El cine es un producto potentísimo pero a las grandes productoras les cuesta horrores ver los cambios que la evolución proporciona.

Se opusieron a que el cine se viera en televisión y lo mismo hicieron con el vídeo doméstico: Universal Studios y The Walt Disney Company llegaron a demandar a Sony por considerar que su invento infringía los derechos de autor.

Lo paradójico es que la televisión y el vídeo doméstico se convirtieron en canales esenciales para la financiación del cine y ambos proporcionan un gran porcentaje de los ingresos que obtiene una película. La televisión de pago y el VOD (Vídeo on demand), sustituto natural del videoclub, evolucionan y aunque tarde, las grandes productoras de Hollywood se adaptaron.

El cine a través de la ventana

El mercado estaba estructurado a través de las “ventanas”:

La película se estrenaba en salas de cine. Se realizaba un enorme esfuerzo económico para el lanzamiento apoyado en campañas publicitarias ambiciosas y en el estreno en varios cines para amortizar la película rápidamente.

Transcurrido un plazo de tiempo -la “ventana”-, la película se distribuía en vídeo y en plataformas de pago. Unos meses después, las películas llegaban a la televisión, primero a los canales de suscripción y después en abierto.

La supervivencia de los cines
Photo by Elias Bizannes on Flickr

Esta estructura ha ido cambiando muy rápido. Las ventanas se reducen y las obras cinematográficas se explotan en pocos días. Se pasa de 5 -10 estrenos muy comerciales al año a más de 30.

Todo ello provoca la protesta de los exhibidores, aunque se intentan conciliar los intereses de los distintos sectores.

El nuevo milenio transforma el modelo de negocio

Con la tecnología digital, la calidad de imagen y sonido mejora de forma notable y el espectador percibe que puede elegir cuando y como ver una película.

Se ve más cine que nunca.  Acudir a las salas es una experiencia que va más allá de simplemente ver la película y, si se te pasa verla en los cines, siempre está la posibilidad de verla en casa en DVD, Blu-Ray o en las plataformas de televisión que van apareciendo.

La negativa de la industria a suprimir las ventanas para rentabilizar la inversión en el lanzamiento o a siquiera acortarlas, fue aprovechada por la piratería que ofrecía los títulos que estaban en los cines a través de Internet o incluso en el “Top manta”.

Netflix no es enemigo del cine

Las soluciones legislativas y sucesivas campañas de sensibilización redujeron poco a poco el problema, pero hay algo que revolucionará la industria de forma radical:

Netflix escucha al público
By Alison Watkins on Flickr

Las nuevas formas de entender el negocio, representadas en gran parte por Netflix y sus estrenos sin ventana.

“Roma” y “El irlandés” son buenos ejemplos a los que se unieron otros. En España, Filmin, la plataforma digital y distribuidora de la película “Carmina o revienta” decidió estrenarla a la vez en cines, DVD y VOD (video on demand), con resultados aceptables.

La pandemia acelera los cambios

Los sectores más tradicionales de la industria se resisten, pero llega la pandemia mundial que trastoca el mercado y acelera un proceso que muchos intuían pero que, ¡otra vez!, la industria se negaba a aceptar.

Todos los fenómenos que empezaban a asomar como posibilidades de nuevos modelos de negocio, encuentran el campo para su desarrollo. La reducción de ventanas, el impulso de las plataformas digitales y la restructuración de los mercados son una realidad en 2021.

Parte de la industria entiende que la satisfacción del consumidor es esencial y escuchan sus demandas.

La apuesta de Netflix por reducir ventanas e, incluso estrenar directamente en su plataforma a la vez que en las salas es imitada por Disney + e incluso por otras compañías como Universal o Warner Bros que ceden los derechos de emisión para “pay per view” de los títulos que tenían listos para estrenar y que debido al coronavirus no pudieron lanzar en las salas.

Algunas cifras reflejan perfectamente el dato: durante la pandemia, Netflix aumentó en 16 millones el número de suscriptores y Disney + ha anunciado en febrero de 2021 que ha superado los 95 millones de suscriptores en todo el mundo.

La industria sale de la crisis «des-unida«

En abril de 2020, con los cines en nuestro país cerrados ya durante un mes, Comscore organizó varias conferencias con participación de los principales representantes de la industria. El objetivo era encontrar estrategias que permitieran solventar la crisis que se avecinaba a causa del confinamiento. El mensaje principal era que la industria se recuperaría gracias a la unión de todos los sectores: Productores, distribuidores y exhibidores.

Se anunciaba el estreno de importantes títulos cuya exhibición se había retrasado pero que estarían disponibles tan pronto fuera posible:

“Tenet” y “Mulan” se estrenarían en julio de 2020, “Wonder Woman 84” en agosto, “Trolls 2” y “Black Widow” se retrasaban para el mes de octubre y, finalmente, “Top Gun, Maverick” se estrenaría en diciembre.

La unidad se rompió pronto: Los exhibidores prepararon sus salas para el desconfinamiento, pero los distribuidores no aceptaron estrenar sus títulos más taquilleros con unas expectativas de recaudación muy reducidas a causa de la limitación de aforos.

Universal anunció que estrenaría “Trolls 2” directamente en plataformas de TV y Disney canceló el estreno de la muy esperada “Mulan” ofreciéndola en su plataforma; primero a través de pago directo y semanas después, dentro de la suscripción.

La “guerra” estaba declarada y, de hecho, ambas compañías recibieron la protesta de la Federación de cines de España (FECE)

Los estrenos simultáneos en salas y plataformas digitales
¿Qué fue del «sólo en cines»?

Tan sólo “Tenet” se estrenó en el verano y la mayoría de los paises encontraron en su producción local los estrenos esperados. En España ocurrió con “Padre no hay más que uno, 2” que llenó las salas y alcanzó recaudaciones muy significativas.

El resto de los títulos previstos o no se han estrenado aún (“Black Widow”, “TopGun”, “007: No time to die”, “Dune” “Un lugar tranquilo 2”, “West side story” o la última entrega de “Kingsman”), o lo hicieron con mucho retraso: (“Wonder Woman 84” en diciembre en lugar de agosto).

Ya no es sólo Netflix quien rompe las ventanas. Anuncios similares se han producido por parte de otras compañías y los exhibidores sólo encuentran el respaldo del cine independiente que complementan con títulos de hace años.

El cine se reinventa y el público toma el mando

La fuerza de Disney + y sus resultados son vistos por muchos como un ejemplo a seguir.

¿Supone esta situación el fin de las ventanas? Nadie se atreve a responder a esta pregunta.

En mi opinión, las ventanas en el siglo XXI no tienen sentido. El consumidor se ha acostumbrado a elegir y no acepta las esperas. Los jóvenes están pendientes del estreno de cualquier serie o película para consumirla de forma inmediata. La enorme inversión que se realiza para el lanzamiento no puede limitarse a impulsar el estreno en salas y quedar después diluida en el tiempo mientras las películas llegan al video bajo demanda, a los soportes físicos o a la televisión.

Las ventanas tienen sentido entre las versiones de pago y la suscripción o la TV en abierto, pero no entre la sala cinematográfica y el pago por disfrutar de la obra en un monitor de TV que ofrece hoy en día una calidad de imagen y sonido perfectamente comparables con las de un cine.

Son experiencias diferentes y es el público quien debe decidir. Muchos espectadores, entre los que me incluyo, concebimos el cine en las salas. Sin embargo, también disfrutamos de la película en casa ya sea a partir de un DVD o un BluRay, ya directamente del canal de suscripción o pago por visión.

El poder de los algoritmos

Muchos productores están siendo sensibles a esta percepción y se esfuerzan en un doble sentido: primero, intentan ofrecer el producto que el público demanda y, segundo, piensan en fórmulas que permitan mantener vivo el interés para que pueda disfrutarse en distintos canales.

Ofrecer lo que el público demanda
Presentación de «Libertad»: serie y película

Libertad de Urbizu

Un buen ejemplo es el caso de “Libertad”, la última obra de Enrique Urbizu concebida como serie de televisión y como estreno cinematográfico, aspirando a compatibilizar ambos formatos.

Sin duda, los algoritmos utilizados por Netflix, HBO o Disney plus proporcionan más información sobre las preferencias de los consumidores y aunque a algunos realizadores tradicionales no les guste, los contenidos que las plataformas ofrecen son, cada vez más, desarrollados en función de las preferencias del público.

El cine se transforma. Lo que no es fácil que ocurra es que llegue a desaparecer. Al fin y al cabo, nos gustan las historias y el cine las cuenta como nadie.

Suscríbete

Mantente al día de mis artículos

Please wait...

Gracias por seguirme!

LA TERCERA OLA

La tercera ola (de la pandemia) impulsa “La tercera ola” (la revolución digital)

Cuando en 1979, Alvin Toffler predijo “la tercera ola” no pensaba en el coronavirus, pero sí en el teletrabajo.

En el más conocido de sus libros, Toffler anunció que la tercera ola provocaría que los ciudadanos volvieran a trabajar desde sus casas. Si la segunda ola sacó a muchos de sus granjas hacia los grandes centros industriales; la revolución de la información y la comunicación nos devolvería a nuestros hogares.

Afirmaba, incluso, que los niños estudiarían desde casa conviviendo con sus padres mientras ellos trabajan.

¿Te suena?

El teletrabajo nos permite vivir en cualquier lugar
Photo by Euan Cameron on Unsplash

Y el coronavirus nos llevó al teletrabajo

Hace un año, sin embargo, eran muy pocos los casos de teletrabajo y menos aún los de estudiantes asistiendo a lecciones online. Hasta que llegó la pandemia y con ella el confinamiento.

De repente, teletrabajar se convirtió en una necesidad y las aulas cerraron sus puertas. En algunos casos – que evidenciaron las tremendas desigualdades aún existentes en nuestra sociedad -, los alumnos pudieron finalizar su curso desde casa; en otros, ni las “tablets” repartidas desde las instituciones públicas consiguieron poco más que maquillar la situación.

La sociedad del siglo XXI navega desde hace tiempo sobre la tercera ola y el teletrabajo es parte de ella. Aun cuando sólo haya empezado a asomar con fuerza al aparecer la pandemia.

No todo el mundo puede teletrabajar

En enero de 2020, sólo teletrabajaba 1 de cada diez empleados de un 30 % de organizaciones que se planteaban esta posibilidad. Hoy, ese porcentaje se ha multiplicado y se espera que, en los próximos años, el 70 % de estos trabajadores lo haga de forma remota.

Teletrabajar flexibiliza nuestra dedicación
Photo by Damir Spanic on Unsplash

De acuerdo con un estudio del World economic Forum (The Future of Jobs Report 2020), la proporción de trabajos que se pueden realizar de forma remota en cualquier economía desarrollada se ha aproximado al 38% y es de un 25% en las economías de ingresos medios.

Otros estudios, como el publicado por el BCE, concluyen que más de un 50% de trabajadores en amplias regiones del Reino Unido, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Suecia, pueden teletrabajar; admitiendo, no obstante, que el porcentaje se reduce mucho (20%) en otras regiones de España, Grecia y Rumanía

El INE español contabiliza que más de cuatro millones de personas en España puede teletrabajar; un 22,3% de la población ocupada frente al 33% de la media europea.

El factor humano impone modelos híbridos

La clave para superar estos porcentajes está en el cambio de mentalidad y en admitir fórmulas híbridas como el uso de espacios de “coworking” que reducen los riesgos relacionados con la salud mental para quienes se han visto obligados a modificar sus hábitos laborales.

 A medida que avanzamos en estas fórmulas, van surgiendo diferentes obstáculos y también soluciones.

Mientras que algunos sociólogos consideran que lo vivido en 2020 ha sido un teletrabajo forzado y que tan pronto sea posible, muchos volverán a la oficina; otros están convencidos de que la pandemia ha acelerado un proceso que ya estaba latente en muchas organizaciones.

Los defensores del teletrabajo hacen hincapié en sus ventajas al facilitar la conciliación familiar, la reducción de gastos inmobiliarios para la empresa y los de desplazamiento para el trabajador, el incremento de la productividad mencionado y la posibilidad de vivir en lugares donde el precio de la vivienda sea más asequible.

Por el contrario, sus detractores consideran que falta un plan que contemple recursos, nuevos enfoques y una legislación que no sea el resultado de una situación excepcional que cambiará.

Refuerza sus argumentos la preocupación de algunos empleados ante la expectativa de estar «siempre conectado», y el estrés asociado con la incertidumbre en los empleados más jóvenes, circunstancias a las que hace referencia un estudio de la consultora Capgemini.

Teletrabajo
Photo by Chris Barbalis on Unsplash

Salarios en función de donde vivas

Estando en Europa, la referencia a la legislación tiene gran importancia. El RD-Ley 28/2020 de trabajo a distancia español es una buena prueba de ello.

Salvo que aceptemos una perspectiva como la anglosajona más próxima a aceptar la libertad contractual, son muchos los aspectos a regular. Alguno de ellos como el relativo a la asignación de los gastos derivados del teletrabajo, han estado muy presentes en los medios de comunicación. Otros, irán apareciendo como el que, en esta segunda semana de enero, apuntaba el diario El País:

Irene Cortés planteaba la cuestión sobre si es legal fijar una doble escala salarial según dónde resida el empleado.

El tema surge por el anuncio de Facebook de ajustar el salario de sus teletrabajadores al coste de la vida en su ciudad de residencia.

Con independencia de la legalidad de la medida, sobre la que existen distintas opiniones, la autora del artículo en El País afirma que el teletrabajo “ha provocado que muchas personas abandonen las grandes ciudades con el objetivo de ganar en calidad de vida. De acuerdo con los portales inmobiliarios Servihabitat y Fotocasa, en los últimos meses, la búsqueda de fincas rústicas de usuarios residentes en Madrid y Cataluña se ha incrementado en un 46% y 57%, respectivamente”.

O sea, lo que Alvin Toffler anunció hace 40 años.

La tercera ola ya está aquí

Comentando la elaboración de este artículo, un amigo afirmó que en todo caso muchas profesiones nunca podrían desempeñarse remotamente y citó a los camareros.

No le falta razón. Hay profesiones más propicias para el teletrabajo que otras y algunas, como los vendedores, servicios de limpieza, sanidad o la hostelería exigen objetivamente la presencia.

Sin embargo, algunas de las dificultades para el teletrabajo están más relacionadas con la concepción social del trabajo y las limitaciones relacionadas con equipos y habilidades digitales.

Más profesiones de las que imaginamos podrán ser realizadas por robots
Photo by Al Razians on Flickr

Me quedé por ello pensando en el ejemplo de los camareros que mi amigo citó y al llegar a casa me encontré con una información relacionada con los robots-camarero. La tercera ola incluye también un cambio de paradigmas y de profesiones que desaparecerán.

De hecho, el estudio del “World Economic Forum” plantea la posibilidad de que el COVID-19 obligue a las empresas a acelerar la digitalización de procesos de trabajo, aprendizaje, expansión del teletrabajo, así como la automatización de tareas.

Suscríbete

Mantente al día de mis artículos

Please wait...

Gracias por seguirme!