HOLLYWOOD DEJA TIRADOS A LOS CINES

La ceguera de Hollywood

Hollywood es la industria más ciega pero más afortunada que existe. El cine es un producto potentísimo pero a las grandes productoras les cuesta horrores ver los cambios que la evolución proporciona.

Se opusieron a que el cine se viera en televisión y lo mismo hicieron con el vídeo doméstico: Universal Studios y The Walt Disney Company llegaron a demandar a Sony por considerar que su invento infringía los derechos de autor.

Lo paradójico es que la televisión y el vídeo doméstico se convirtieron en canales esenciales para la financiación del cine y ambos proporcionan un gran porcentaje de los ingresos que obtiene una película. La televisión de pago y el VOD (Vídeo on demand), sustituto natural del videoclub, evolucionan y aunque tarde, las grandes productoras de Hollywood se adaptaron.

El cine a través de la ventana

El mercado estaba estructurado a través de las “ventanas”:

La película se estrenaba en salas de cine. Se realizaba un enorme esfuerzo económico para el lanzamiento apoyado en campañas publicitarias ambiciosas y en el estreno en varios cines para amortizar la película rápidamente.

Transcurrido un plazo de tiempo -la “ventana”-, la película se distribuía en vídeo y en plataformas de pago. Unos meses después, las películas llegaban a la televisión, primero a los canales de suscripción y después en abierto.

La supervivencia de los cines
Photo by Elias Bizannes on Flickr

Esta estructura ha ido cambiando muy rápido. Las ventanas se reducen y las obras cinematográficas se explotan en pocos días. Se pasa de 5 -10 estrenos muy comerciales al año a más de 30.

Todo ello provoca la protesta de los exhibidores, aunque se intentan conciliar los intereses de los distintos sectores.

El nuevo milenio transforma el modelo de negocio

Con la tecnología digital, la calidad de imagen y sonido mejora de forma notable y el espectador percibe que puede elegir cuando y como ver una película.

Se ve más cine que nunca.  Acudir a las salas es una experiencia que va más allá de simplemente ver la película y, si se te pasa verla en los cines, siempre está la posibilidad de verla en casa en DVD, Blu-Ray o en las plataformas de televisión que van apareciendo.

La negativa de la industria a suprimir las ventanas para rentabilizar la inversión en el lanzamiento o a siquiera acortarlas, fue aprovechada por la piratería que ofrecía los títulos que estaban en los cines a través de Internet o incluso en el “Top manta”.

Netflix no es enemigo del cine

Las soluciones legislativas y sucesivas campañas de sensibilización redujeron poco a poco el problema, pero hay algo que revolucionará la industria de forma radical:

Netflix escucha al público
By Alison Watkins on Flickr

Las nuevas formas de entender el negocio, representadas en gran parte por Netflix y sus estrenos sin ventana.

“Roma” y “El irlandés” son buenos ejemplos a los que se unieron otros. En España, Filmin, la plataforma digital y distribuidora de la película “Carmina o revienta” decidió estrenarla a la vez en cines, DVD y VOD (video on demand), con resultados aceptables.

La pandemia acelera los cambios

Los sectores más tradicionales de la industria se resisten, pero llega la pandemia mundial que trastoca el mercado y acelera un proceso que muchos intuían pero que, ¡otra vez!, la industria se negaba a aceptar.

Todos los fenómenos que empezaban a asomar como posibilidades de nuevos modelos de negocio, encuentran el campo para su desarrollo. La reducción de ventanas, el impulso de las plataformas digitales y la restructuración de los mercados son una realidad en 2021.

Parte de la industria entiende que la satisfacción del consumidor es esencial y escuchan sus demandas.

La apuesta de Netflix por reducir ventanas e, incluso estrenar directamente en su plataforma a la vez que en las salas es imitada por Disney + e incluso por otras compañías como Universal o Warner Bros que ceden los derechos de emisión para “pay per view” de los títulos que tenían listos para estrenar y que debido al coronavirus no pudieron lanzar en las salas.

Algunas cifras reflejan perfectamente el dato: durante la pandemia, Netflix aumentó en 16 millones el número de suscriptores y Disney + ha anunciado en febrero de 2021 que ha superado los 95 millones de suscriptores en todo el mundo.

La industria sale de la crisis «des-unida«

En abril de 2020, con los cines en nuestro país cerrados ya durante un mes, Comscore organizó varias conferencias con participación de los principales representantes de la industria. El objetivo era encontrar estrategias que permitieran solventar la crisis que se avecinaba a causa del confinamiento. El mensaje principal era que la industria se recuperaría gracias a la unión de todos los sectores: Productores, distribuidores y exhibidores.

Se anunciaba el estreno de importantes títulos cuya exhibición se había retrasado pero que estarían disponibles tan pronto fuera posible:

“Tenet” y “Mulan” se estrenarían en julio de 2020, “Wonder Woman 84” en agosto, “Trolls 2” y “Black Widow” se retrasaban para el mes de octubre y, finalmente, “Top Gun, Maverick” se estrenaría en diciembre.

La unidad se rompió pronto: Los exhibidores prepararon sus salas para el desconfinamiento, pero los distribuidores no aceptaron estrenar sus títulos más taquilleros con unas expectativas de recaudación muy reducidas a causa de la limitación de aforos.

Universal anunció que estrenaría “Trolls 2” directamente en plataformas de TV y Disney canceló el estreno de la muy esperada “Mulan” ofreciéndola en su plataforma; primero a través de pago directo y semanas después, dentro de la suscripción.

La “guerra” estaba declarada y, de hecho, ambas compañías recibieron la protesta de la Federación de cines de España (FECE)

Los estrenos simultáneos en salas y plataformas digitales
¿Qué fue del «sólo en cines»?

Tan sólo “Tenet” se estrenó en el verano y la mayoría de los paises encontraron en su producción local los estrenos esperados. En España ocurrió con “Padre no hay más que uno, 2” que llenó las salas y alcanzó recaudaciones muy significativas.

El resto de los títulos previstos o no se han estrenado aún (“Black Widow”, “TopGun”, “007: No time to die”, “Dune” “Un lugar tranquilo 2”, “West side story” o la última entrega de “Kingsman”), o lo hicieron con mucho retraso: (“Wonder Woman 84” en diciembre en lugar de agosto).

Ya no es sólo Netflix quien rompe las ventanas. Anuncios similares se han producido por parte de otras compañías y los exhibidores sólo encuentran el respaldo del cine independiente que complementan con títulos de hace años.

El cine se reinventa y el público toma el mando

La fuerza de Disney + y sus resultados son vistos por muchos como un ejemplo a seguir.

¿Supone esta situación el fin de las ventanas? Nadie se atreve a responder a esta pregunta.

En mi opinión, las ventanas en el siglo XXI no tienen sentido. El consumidor se ha acostumbrado a elegir y no acepta las esperas. Los jóvenes están pendientes del estreno de cualquier serie o película para consumirla de forma inmediata. La enorme inversión que se realiza para el lanzamiento no puede limitarse a impulsar el estreno en salas y quedar después diluida en el tiempo mientras las películas llegan al video bajo demanda, a los soportes físicos o a la televisión.

Las ventanas tienen sentido entre las versiones de pago y la suscripción o la TV en abierto, pero no entre la sala cinematográfica y el pago por disfrutar de la obra en un monitor de TV que ofrece hoy en día una calidad de imagen y sonido perfectamente comparables con las de un cine.

Son experiencias diferentes y es el público quien debe decidir. Muchos espectadores, entre los que me incluyo, concebimos el cine en las salas. Sin embargo, también disfrutamos de la película en casa ya sea a partir de un DVD o un BluRay, ya directamente del canal de suscripción o pago por visión.

El poder de los algoritmos

Muchos productores están siendo sensibles a esta percepción y se esfuerzan en un doble sentido: primero, intentan ofrecer el producto que el público demanda y, segundo, piensan en fórmulas que permitan mantener vivo el interés para que pueda disfrutarse en distintos canales.

Ofrecer lo que el público demanda
Presentación de «Libertad»: serie y película

Libertad de Urbizu

Un buen ejemplo es el caso de “Libertad”, la última obra de Enrique Urbizu concebida como serie de televisión y como estreno cinematográfico, aspirando a compatibilizar ambos formatos.

Sin duda, los algoritmos utilizados por Netflix, HBO o Disney plus proporcionan más información sobre las preferencias de los consumidores y aunque a algunos realizadores tradicionales no les guste, los contenidos que las plataformas ofrecen son, cada vez más, desarrollados en función de las preferencias del público.

El cine se transforma. Lo que no es fácil que ocurra es que llegue a desaparecer. Al fin y al cabo, nos gustan las historias y el cine las cuenta como nadie.

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LA TERCERA OLA

La tercera ola (de la pandemia) impulsa “La tercera ola” (la revolución digital)

Cuando en 1979, Alvin Toffler predijo “la tercera ola” no pensaba en el coronavirus, pero sí en el teletrabajo.

En el más conocido de sus libros, Toffler anunció que la tercera ola provocaría que los ciudadanos volvieran a trabajar desde sus casas. Si la segunda ola sacó a muchos de sus granjas hacia los grandes centros industriales; la revolución de la información y la comunicación nos devolvería a nuestros hogares.

Afirmaba, incluso, que los niños estudiarían desde casa conviviendo con sus padres mientras ellos trabajan.

¿Te suena?

El teletrabajo nos permite vivir en cualquier lugar
Photo by Euan Cameron on Unsplash

Y el coronavirus nos llevó al teletrabajo

Hace un año, sin embargo, eran muy pocos los casos de teletrabajo y menos aún los de estudiantes asistiendo a lecciones online. Hasta que llegó la pandemia y con ella el confinamiento.

De repente, teletrabajar se convirtió en una necesidad y las aulas cerraron sus puertas. En algunos casos – que evidenciaron las tremendas desigualdades aún existentes en nuestra sociedad -, los alumnos pudieron finalizar su curso desde casa; en otros, ni las “tablets” repartidas desde las instituciones públicas consiguieron poco más que maquillar la situación.

La sociedad del siglo XXI navega desde hace tiempo sobre la tercera ola y el teletrabajo es parte de ella. Aun cuando sólo haya empezado a asomar con fuerza al aparecer la pandemia.

No todo el mundo puede teletrabajar

En enero de 2020, sólo teletrabajaba 1 de cada diez empleados de un 30 % de organizaciones que se planteaban esta posibilidad. Hoy, ese porcentaje se ha multiplicado y se espera que, en los próximos años, el 70 % de estos trabajadores lo haga de forma remota.

Teletrabajar flexibiliza nuestra dedicación
Photo by Damir Spanic on Unsplash

De acuerdo con un estudio del World economic Forum (The Future of Jobs Report 2020), la proporción de trabajos que se pueden realizar de forma remota en cualquier economía desarrollada se ha aproximado al 38% y es de un 25% en las economías de ingresos medios.

Otros estudios, como el publicado por el BCE, concluyen que más de un 50% de trabajadores en amplias regiones del Reino Unido, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Suecia, pueden teletrabajar; admitiendo, no obstante, que el porcentaje se reduce mucho (20%) en otras regiones de España, Grecia y Rumanía

El INE español contabiliza que más de cuatro millones de personas en España puede teletrabajar; un 22,3% de la población ocupada frente al 33% de la media europea.

El factor humano impone modelos híbridos

La clave para superar estos porcentajes está en el cambio de mentalidad y en admitir fórmulas híbridas como el uso de espacios de “coworking” que reducen los riesgos relacionados con la salud mental para quienes se han visto obligados a modificar sus hábitos laborales.

 A medida que avanzamos en estas fórmulas, van surgiendo diferentes obstáculos y también soluciones.

Mientras que algunos sociólogos consideran que lo vivido en 2020 ha sido un teletrabajo forzado y que tan pronto sea posible, muchos volverán a la oficina; otros están convencidos de que la pandemia ha acelerado un proceso que ya estaba latente en muchas organizaciones.

Los defensores del teletrabajo hacen hincapié en sus ventajas al facilitar la conciliación familiar, la reducción de gastos inmobiliarios para la empresa y los de desplazamiento para el trabajador, el incremento de la productividad mencionado y la posibilidad de vivir en lugares donde el precio de la vivienda sea más asequible.

Por el contrario, sus detractores consideran que falta un plan que contemple recursos, nuevos enfoques y una legislación que no sea el resultado de una situación excepcional que cambiará.

Refuerza sus argumentos la preocupación de algunos empleados ante la expectativa de estar «siempre conectado», y el estrés asociado con la incertidumbre en los empleados más jóvenes, circunstancias a las que hace referencia un estudio de la consultora Capgemini.

Teletrabajo
Photo by Chris Barbalis on Unsplash

Salarios en función de donde vivas

Estando en Europa, la referencia a la legislación tiene gran importancia. El RD-Ley 28/2020 de trabajo a distancia español es una buena prueba de ello.

Salvo que aceptemos una perspectiva como la anglosajona más próxima a aceptar la libertad contractual, son muchos los aspectos a regular. Alguno de ellos como el relativo a la asignación de los gastos derivados del teletrabajo, han estado muy presentes en los medios de comunicación. Otros, irán apareciendo como el que, en esta segunda semana de enero, apuntaba el diario El País:

Irene Cortés planteaba la cuestión sobre si es legal fijar una doble escala salarial según dónde resida el empleado.

El tema surge por el anuncio de Facebook de ajustar el salario de sus teletrabajadores al coste de la vida en su ciudad de residencia.

Con independencia de la legalidad de la medida, sobre la que existen distintas opiniones, la autora del artículo en El País afirma que el teletrabajo “ha provocado que muchas personas abandonen las grandes ciudades con el objetivo de ganar en calidad de vida. De acuerdo con los portales inmobiliarios Servihabitat y Fotocasa, en los últimos meses, la búsqueda de fincas rústicas de usuarios residentes en Madrid y Cataluña se ha incrementado en un 46% y 57%, respectivamente”.

O sea, lo que Alvin Toffler anunció hace 40 años.

La tercera ola ya está aquí

Comentando la elaboración de este artículo, un amigo afirmó que en todo caso muchas profesiones nunca podrían desempeñarse remotamente y citó a los camareros.

No le falta razón. Hay profesiones más propicias para el teletrabajo que otras y algunas, como los vendedores, servicios de limpieza, sanidad o la hostelería exigen objetivamente la presencia.

Sin embargo, algunas de las dificultades para el teletrabajo están más relacionadas con la concepción social del trabajo y las limitaciones relacionadas con equipos y habilidades digitales.

Más profesiones de las que imaginamos podrán ser realizadas por robots
Photo by Al Razians on Flickr

Me quedé por ello pensando en el ejemplo de los camareros que mi amigo citó y al llegar a casa me encontré con una información relacionada con los robots-camarero. La tercera ola incluye también un cambio de paradigmas y de profesiones que desaparecerán.

De hecho, el estudio del “World Economic Forum” plantea la posibilidad de que el COVID-19 obligue a las empresas a acelerar la digitalización de procesos de trabajo, aprendizaje, expansión del teletrabajo, así como la automatización de tareas.

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¿ Y si al conflicto le sustituye el acuerdo?

Defender los derechos de autor en Internet por la vía del acuerdo

El coronavirus copa la información de este 2020 dejando poco espacio para otras informaciones. Sólo la tensión política a nivel nacional e internacional se abre hueco. El conflicto está presente de forma ácida en todas las decisiones cuando la unión y el acuerdo son más necesarios que nunca.

Comparaba hace unos días el lenguaje corporal de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos y llamaba la atención como se han tensionado si se comparan con los gestos de hace 8 años.

Las manos abiertas y gestos afables de Obama y Romney han sido reemplazados por los puños cerrados y dedos acusadores de Biden y Trump.

Sin embargo, hay actividad más allá del maldito virus, la ley Celaá o la de eutanasia; el Brexit o las elecciones en Estados Unidos.

La agilidad de Internet exige la vía del acuerdo para contratar contenido
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

El conflicto en defensa de la propiedad intelectual podría tornarse en acuerdo

En el ámbito de la propiedad intelectual se produjeron diversas decisiones judiciales e iniciativas de entre las cuales, quiero destacar dos:

CEDRO, la entidad de gestión que representa a autores y editores de libros, revistas, periódicos y partituras, presentó una demanda contra Google reclamando una gran suma por el impago de los derechos de propiedad intelectual derivados de la agregación de noticias.

Por otro lado, el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea (TSJUE) sentenció que Atresmedia no tenía que pagar a las entidades de gestión por la música incorporada a las grabaciones audiovisuales cuando tal incorporación ha sido autorizada.

¿A qué se debe tanto litigio?

Es importante destacar que las entidades de gestión no hacen más que cumplir con su misión. Su actividad resulta esencial en la defensa de los derechos de propiedad intelectual.

Sin embargo, el complejo sistema de derechos de autor que opera en Europa provoca a menudo la necesidad de clarificar conceptos. Se recurre así al conflicto judicial. Tendremos que esperar para conocer el resultado de la demanda contra Google. La clave estará en si el concepto de “agregador de noticias” es aplicable al servicio Google Discover.

Atresmedia no tiene que pagar por la música incorporada a las obras audiovisuales

En lo que se refiere a la decisión en el caso de Atresmedia, el TSJUE aclara que la música incorporada a una grabación audiovisual que contenga la fijación de la misma no es un fonograma porque el concepto se limita a toda fijación exclusivamente sonora.

Google ha sido demandado varias veces por titulares de derechos de autor
Image by7 SuperBond on Flickr

Las obras audiovisuales (obras cinematográficas, series de TV, anuncios, etc.) incorporan música, a menudo prexistente. Como es lógico, el uso de esa música supone un pago que es conocido como “sincronización”. Los productores musicales autorizan esa grabación a cambio de su precio. También algunas entidades de gestión cobran por ese uso y disponen de licencias que facilitan el pago para quien quiera utilizar música ajena. La tarifa, lógicamente, debe incluir el uso que se va a hacer.

Cuando una cadena de televisión compra los derechos de comunicación pública para emitir la obra audiovisual, abona el importe de ésta al titular del derecho. Además de ello, las cadenas tienen suscritos contratos con las entidades de gestión para el abono de los derechos de remuneración que la ley establece a favor de autores, artistas, intérpretes, ejecutantes y los propios productores. Todo ello debería reducir el conflicto pero no es así.

La perspectiva americana de derechos de autor facilita el negocio

Estos derechos parten de la base de que la creación de las obras tiene su origen en los autores y no en el proyecto unificado que abordan los productores musicales, audiovisuales o de otro tipo con una finalidad esencialmente económica.

La perspectiva mercantilista que impera en el derecho estadounidense facilita el negocio frente a la visión europea que prima la generación de cultura y la creatividad.

El contenido online debe fluir sin tanto litigio
Imagen de Debraor Walton on Flickr

Atresmedia entiende que una vez abonados los derechos de emisión de la obra audiovisual, ya ha pagado todo lo correspondiente a derechos de autor. Suponen que el titular de la obra audiovisual habrá abonado el derecho de sincronización correspondiente.

El derecho europeo protege al creador

El Tribunal europeo deja claro que no tienen que pagar la remuneración equitativa “cuando efectúen una comunicación pública de obras audiovisuales a las que se hayan incorporado fonogramas o reproducciones de dichos fonogramas». A sensu contrario, si tendrán que abonarla cuando se realice una explotación diferente.

El conflicto surge porque en un marco contractual cada vez más ágil, resulta difícil determinar si la ley contempla la comunicación de los fonogramas incorporados a una obra audiovisual de forma separada o no.

Este tipo de conflictos han venido siendo habituales en las negociaciones entre los prestadores de servicios y las entidades de gestión. Quizá la solución llegue cuando se simplifique la contratación de contenidos objeto de propiedad intelectual, pero, sobre todo, cuando se imponga la negociación al litigio.

-Actualización sobre el texto publicado en Confilegal el 25/11 de 2020

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LA MAGNÉTICA VOZ DE LA CUENTACUENTOS

Hablar bien en público

Hablar bien varios idiomas es hoy en día muy importante, pero en el verano de 1978 salías del bachillerato con un nivel bastante escaso. Decidí enmendar eso y con 18 años volé a Londres para mejorar mi nivel de inglés en la “Wimbledon School of English”.

Fue allí donde comenzó mi afición por la buena oratoria y se afirmó mi propósito por hablar bien. Lo descubrí al escuchar por primera vez en mi vida a una “cuentacuentos” o “Storyteller”.

La voz es magnética

Wendy que así se llamaba, llegó a la hora prevista y se abrió paso entre los alumnos que llenábamos el salón para sentarse en el centro. Tomó el borde de su vestido para evitar pisarlo o engancharlo y se sentó cruzando las piernas en el suelo como si fuera un indio a punto de fumar la pipa de la paz.

 Recuerdo la viveza de sus ojos y la sonrisa, pero no el conjunto de su cara. Sin embargo, su voz nunca se me ha olvidado.

El público queda ensimismado ante un relato bien contado
Photo by Tracy on Flickr

Comenzó a hablar y la sorpresa fue entender casi el 100 % de lo que nos relataba. Es cierto que durante los días previos habíamos preparado parte del vocabulario que integraría el cuento, pero las variaciones en el tono y timbre de su voz, el uso de la velocidad en sus frases y el volumen con el que acompañaba cada sentencia eran suficientes para entender lo que nos contaba aun cuando lo hubiera hecho en cualquier idioma por desconocido que fuera.

Imagen de Luxstorm en Pixabay

Aquella mujer, sentada en un salón lleno de estudiantes de todas las nacionalidades, tenía un magnetismo especial. Usaba su voz para transmitir todas las emociones que la historia requería: alegría, miedo, ira, ansiedad, paz…

La voz tiene un poder especial por la carga emocional que transmite. Impacta y provoca acercamiento o rechazo según la usemos. Es lo que algunos expertos denominan metalenguaje que está integrado por el tono, el volumen, las pausas y silencios.

La voz es un arma de seducción

Susan Hughes, Psicóloga y profesora del Albright College, afirma que la voz es tan importante en la atracción sexual como el aspecto visual. Lo mismo opina el psicólogo Héctor Galván, director clínico del Instituto Madrid de Psicología, quien considera la voz «toda un arma de seducción” cuyo poder supera incluso el del aspecto físico en este campo.

La voz nos identifica y se convierte en la marca personal de cada uno. Los expertos en comunicación coinciden en darle el segundo lugar en el impacto de nuestro mensaje después de los gestos y por encima del contenido en sí.

Con independencia de si supone un 30 o un 40 % de la comunicación, lo cierto es que le damos menos importancia de la que tiene y no pocos discursos, lecciones, entrevistas, … se han arruinado por no cuidar la voz adecuadamente.

Emocionar con la voz

Emocionar con la voz es sencillo si conocemos sus cualidades y cuidamos las herramientas con la que la producimos:

La voz está integrada por el volumen, tono, timbre y ritmo y en su producción intervienen la respiración, la dicción y la modulación. El volumen o intensidad de nuestra voz depende de nuestra respiración y el uso de nuestro diafragma. Sin llegar a gritar, debemos utilizar una intensidad enérgica que se adecue al entorno en el que vamos a hablar.

En una presentación online, tan frecuentes en la actualidad, nuestro volumen debe moderarse y asimilarse al de una conversación cara a cara. EL tono está determinado por las cuerdas vocales, por su grosor y por su longitud. Los hombres, en general, tenemos un tono más grave y las mujeres más agudo. Se puede controlar y evitar el zumbido monocorde que resulta muy incómodo y aburre. Un buen truco es iniciar las frases con un tono más alto y lo vayamos bajando hacia el final. Las voces graves resultan en general más atractivas que las agudas y conviene evitar la conocida como “voz de pito”.

Las cuerdas vocales junto con la boca y la nariz forman una caja de resonancia
Photo by Rachel Mason on Flickr

EL timbre es la suma del sonido de las cuerdas vocales y la caja de resonancia que está integrada por nuestra nariz y nuestra boca. La amplitud de la boca ayuda a adecuar el timbre de nuestra voz y modificar el tono. Un timbre abierto es más eficaz que hablar con la boca cerrada (o pequeña).

Hablar bien implica hacerlo con el ritmo adecuado

El ritmo es la velocidad con la que hablamos y las pausas que efectuamos. Hay una enorme diferencia entre hablar rápido y hablar lento. Un orador ágil es mejor percibido. Sin llegar a atropellar o ametrallar las palabras, evitemos la lentitud excesiva.

La combinación de las 4 cualidades es la que nos va a permitir comunicar distintas emociones.

Si queremos transmitir alegría utilizaremos un tono y volumen altos y hablaremos más rápido. Para la angustia o miedo, bajaremos el tono y la velocidad. Y, si lo que queremos es provocar la risa ante una broma, haremos uso de la pausa.

Los buenos oradores entrenan y calientan la voz

Photo by Xurso Martínez on Flickr

Todo ello fluirá si entrenamos adecuadamente tanto nuestra respiración como la dicción y pronunciación.

La respiración depende de un buen uso de nuestro diafragma que debemos identificar y sentir. Llenar los pulmones de aire y expulsarlo a distintas velocidades antes de “salir a escena” evitará que nos ahoguemos y facilitará el volumen adecuado.

Las cuerdas vocales y la caja de resonancia qué representan nuestra boca y nuestra nariz están rodeadas de músculos qué debemos dominar.

Los trabalenguas entrenan la dicción

Activar la musculatura alrededor de nuestra garganta y nuestra boca, relajar el cuello y nuestras mejillas y soltar la lengua son ejercicios habituales para un cantante o un actor y deben serlo para un orador. No hay nada peor que iniciar un discurso carraspeando por no haber calentado previamente la voz.

Del mismo modo, un discurso puede verse afeado por aquellas palabras de difícil pronunciación que traban nuestra lengua. Los expertos recomiendan aprender trabalenguas y recitarlos en voz alta para evitarlo.

Cuando escuché a Wendy en 1978 contándonos un cuento no sabía por qué su voz me impactó con tanta fuerza. Tras varios años teniendo que hablar en público aprendí que simplemente concedía a su voz la importancia que en estas líneas he querido dejar reflejada.

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COMUNICAR ONLINE

Lenguaje corporal online

Todos los expertos coinciden en señalar al lenguaje corporal como el aspecto más importante en la comunicación. Un estudio de la psicóloga Amy Cuddy concluye que nuestro cerebro presta 12,5 veces más importancia a nuestros gestos que a nuestras palabras.

En una situación como la que padecemos y en la que asistimos a muchas reuniones o conferencias online para evitar el contagio del coronavirus, parece que la capacidad de comunicación, al menos nuestro lenguaje corporal se reduce significativamente.

Conferencias online
Jagrit Parajuli en Pixabay

Evitemos el contagio del virus, pero contagiemos nuestro mensaje

No tiene por qué ser así. Podemos ser igualmente eficaces en nuestras reuniones “on-line”. Para ello, sólo debemos cuidar algunos aspectos y entender que la comunicación eficaz se basa en la transmisión de nuestro mensaje.

Vanessa Van Edwards utiliza un concepto muy acertado para definir la comunicación: Comunicar es contagiar y lo hacemos de tres formas diferentes: con los gestos, con las palabras y con las emociones.

Nuestro lenguaje corporal está en los gestos

Aunque no nos damos cuenta, cuando nos encontramos con alguien por primera vez, lo primero que miramos son sus manos. Lo hacemos para asegurarnos de sus intenciones. También ocurre frente a nuestros interlocutores.

Vanessa Van Edwards quiso averiguar con su equipo de “Science of people” por qué algunos oradores TED tenían más éxito que otros. Encontró la clave en las manos: los oradores cuyas charlas eran más visitadas utilizaban una media de 465 gestos con las manos en sus charlas de 20 minutos; los menos exitosos realizaban una media de 272 gestos.

Podemos seguir utilizando las manos frente a una webcam y podemos reforzar lo que transmiten con los gestos faciales.

Ser auténticos frente a la cámara

Todos los seres humanos expresamos nuestras emociones con un abanico de 7 micro expresiones. Son gestos faciales que todos reconocemos con independencia de la raza, edad o lugar donde vivamos: miedo, tristeza, asco, enfado, alegría, ansiedad y sorpresa. “La cara es el espejo del alma” y estos gestos pueden traicionar nuestro mensaje. Es muy importante ser auténticos en una comunicación “online” pues nuestros gestos faciales son más próximos e identificables.

Los gestos nos delatan
Sonrisa. Unsplash

Las palabras activan la dopamina

La dopamina es un neurotransmisor que activa nuestra sensación de placer. Se activa cuando tenemos experiencias agradables. La Universidad de Oregón realizó un estudio sobre cómo se activa la dopamina a través de las palabras y concluyó que los mensajes rutinarios no tienen efecto alguno.

Sin embargo, si en lugar de iniciar una conversación hablando del tiempo, lo hacemos interesándonos por aquello que evoque recuerdos placenteros, nuestra capacidad de contagio habrá aumentado. Nuestro mensaje será más efectivo y nosotros mismos seremos mejor recordados.

Lo mismo ocurre con nuestra voz. Un tono grave, una voz firme, bien timbrada y una velocidad que evite el aburrimiento son capaces de convertir una charla a priori aburrida, en una experiencia ilustrativa.

Contagiar a nuestros interlocutores

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Lenguaje corporal online

Los gestos, la voz y la calidad del mensaje atraerán a quienes nos escuchan ya sea en una entrevista, en una clase o en una conferencia, pero lo que acabará conectándoles por completo, lo que les contagiará, será la emoción que seamos capaces de transmitir. Muchas iniciativas contaron con el respaldo que precisaban, simplemente porque fueron capaces de emocionar a quien debía tomar una decisión ya fuera económica, organizacional o de cualquier otro tipo. La emoción empieza por nosotros mismos. Si nos creemos nuestro mensaje, si nos expandimos como en el caso que cuento en el vídeo, nuestra conexión será mejor y llegará a más gente.

Hablar frente a la webcam
Encuadre adecuado

Así pues, es sencillo:

Antes de cada comunicación online y una vez iluminado bien nuestro encuadre, recordemos que comunicamos con nuestras manos y nuestros gestos, con el mensaje y la voz y, por encima de todo, con la emoción que seremos capaces de mostrar en nuestro rostro.

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¿Eficacia frente a la piratería digital?

Escasa eficacia frente a la piratería digital

Artículo publicado en Confilegal el 7 de septiembre de 2020´:

Un tercio de las obras audiovisuales, películas y series de televisión, que se consumen en nuestro país es pirata. Así lo refleja el último estudio del Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, publicado el año pasado. El dato por sí mismo revela la escasa eficacia frente a la piratería digital.

Ese mismo análisis destaca que las obras más pirateadas son los estrenos. El pirata aprovecha el hueco que deja la industria entre el estreno cinematográfico y el lanzamiento en plataformas o en formatos físicos como el DVD o el Bluray. En el caso de las series, el hueco viene propiciado por el tiempo que transcurre desde el lanzamiento en Estados Unidos y su llegada a nuestro país.

Operación anti-piratería internacional.

A ello se dedicaban los integrantes del llamado “Grupo Sparks” que la Fiscalía del distrito sur de Nueva York y la investigación conjunta de varios grupos policiales estadounidenses, Eurojust y Europol, acaba de desmantelar.

La acción coordinada de los grupos policiales de 18 países, incluido España, han permitido la identificación de los principales responsables y la intervención de los servidores.

Ocuparon material probatorio suficiente como para acusarlos de un delito contra los derechos de autor y otro de fraude electrónico.

Policía especializada
Operación internacional

Una operación como ésta evidencia la necesidad de enfocar la lucha contra la piratería de una forma global y más allá de las fronteras de cada país. La colaboración entre diversas autoridades no ha debido ser nada sencilla y, de hecho, ha necesitado de varios años de investigación para culminarse con éxito. Ahora, llegarán las solicitudes de colaboración judicial, el análisis de las pruebas y las peticiones de extradición correspondientes.

Sin embargo, las autoridades americanas ya han puesto en marcha toda la maquinaria para celebrar el juicio en un plazo razonable.

Procesos anti piratería en Estados Unidos

En Estados Unidos, la defraudación de la propiedad intelectual se persigue por vía penal y la legislación norteamericana es muy poco tolerante con este delito. Ello, sumado a la mayor eficacia y agilidad de sus procesos judiciales, ha provocado el optimismo de los representantes de la industria ante la noticia del desmantelamiento del grupo Sparks.

La piratería ocasiona la pérdida de miles de puestos de trabajo

La Coalición de creadores reclama la urgente creación de una Fiscalía especializada, petición que vienen realizando desde hace años. El objetivo no es otro que el poder encontrar una vía realmente eficaz y que se tome en serio las graves consecuencias que la piratería tiene en las industrias culturales, en la riqueza que generan y en la nada desdeñable cifra de más de 130.000 puestos de trabajo que se generarían en un escenario sin piratería.

¿Sirve el derecho europeo en la revolución digital?

La revolución digital transformó la difusión de los contenidos y aunque el mundo occidental se apresuró a regular sus consecuencias y a adaptar la protección de los derechos de los autores a las nuevas tecnologías, sólo la agilidad del modelo legislativo anglosajón, le permitió hacerlo con éxito.

La Digital Millenium Copyright Act (DMCA) americana implementó los tratados de la Organización mundial de la propiedad intelectual (OMPI) en 1998; mientras tanto, Europa no aprobaba su normativa hasta el año 2000 y 2001 (Directivas de Comercio electrónico y de derechos de autor), con un retraso adicional para la implementación en cada uno de los países miembros.

Acceso digital a contenidos
Photo by Simon Abrams on Unsplash

En España, la reforma de la Ley de propiedad intelectual estuvo bajo la lupa de la oficina de comercio exterior de los Estados Unidos por los altos niveles de piratería existentes y que se consideraban causados por una deficiente protección de los derechos de propiedad intelectual.

La ley «Sinde» se aplica con mucha lentitud

Tras varias comisiones gubernamentales inútiles, la presión de todas las industrias de contenidos unidas consiguió la creación de un órgano administrativo que permitiera el bloqueo, en un plazo razonable, del acceso a contenidos ilícitos ofrecidos por las páginas de descargas. Dicho órgano es la sección segunda de la Comisión de propiedad intelectual también conocida como “Comisión Sinde”.

Aunque su labor incrementó la protección de los creadores y ha contribuido a mejorar la percepción de las autoridades judiciales, aún estamos lejos de la sensibilidad necesaria frente a lo que en otros países consideran un delito.

Internet ofrece decenas de páginas desde las que descargar contenidos no autorizados. Otras muchas páginas enseñan cómo hacerlo y ofrecen alternativas cuando una página es bloqueada.

Tres vías para defender la propiedad intelectual

Las opciones de un titular frente a la vulneración de sus derechos son limitadas y poco eficaces:

En vía penal, los procedimientos judiciales sólo son viables si la encomiable labor de las fuerzas de seguridad detiene a los autores en nuestro país y presentan pruebas realmente contundentes. Son muchas las decisiones judiciales que archivaron los casos contra páginas de descargas y, en los casos en que hubo una condena, la misma tardó años (una media de 5-6) en llegar.

La vía administrativa resulta eficaz para el bloqueo, aunque tarda en llegar alrededor de un año y se elude con la transformación o clonado de la página infractora. Un buen ejemplo es el caso de “Exvagos”: Tras más de seis años de jugar al ratón y al gato, convirtiéndose en Exvagos 1, exvagos-2 y alguna otra, la sección segunda impuso una multa de 400.000 € y bloqueó de forma definitiva el acceso.

La vía civil, por último, ha permitido algunos éxitos imponiendo a los proveedores de acceso a Internet la obligación de bloquear la conexión de los usuarios españoles a determinadas páginas, pero deja a los responsables de éstas fuera.

La Industria considera que la legislación americana será más dura.

Los titulares prefieren que este caso sea juzgado en Estados Unidos y es comprensible.

El liderazgo normativo europeo que impuso el respeto de los derechos de todos y la restauración del equilibrio en las relaciones humanas a través de sus códigos resulta paquidérmico frente a los cambios exponenciales que vivimos. La adaptación de los procesos a la revolución digital es más sencilla desde las normas anglosajonas o, incluso, desde la dictadura comunista que desde el artesonado jurídico de las normas europeas.

Si a ello sumamos, el retraso de las decisiones de los tribunales, concluimos que son necesarios aún muchos cambios para que Europa esté a la altura de la revolución digital.

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Ética y compasión en un videoclip

Videojuegos de acción y aventura

Eduardo es un chico de 22 años que prepara en la universidad su futuro, hace deporte y le gustan los videojuegos de acción y aventura. Lleva dos semanas fastidiado con un dolor en la cadera que atribuye a un golpe jugando al fútbol. Decide ir al médico quien emite un terrible diagnóstico: El dolor de Edu tiene su origen en un linfoma de Hodgkin. Empezó ahí la dura lucha contra una enfermedad a la que, en algunos casos se vence, pero no va a ser el caso de Edu. Tras dos años y medio, con 24, el pasado 27 de mayo, Edu falleció.

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Clip The last of us 2 para Eduardo

Pasión por los videojuegos de acción y aventura

En sus últimos días, había comenzado una historia de esas que merecen destacarse:

The last of us 2 edición especial para Eduardo
Clip The last of us 2 para Edu

He mencionado que a Edu le gustan los videojuegos de acción y aventura: Cuando el 9 de abril de 2020, los médicos le comunicaron tanto a él como a sus padres que no había solución, Edu aceptó con total resignación que estaba ante sus últimas semanas de vida y sus padres quisieron que fueran lo más agradables posible. Si la entereza de Edu era encomiable, la de sus padres resultaba heroica. Los caprichos de Edu fueron muy limitados: alguna comida favorita, visitar Los Molinos donde ha pasado muchas vacaciones de verano y un videojuego: “The last of us 2”. Le había gustado mucho la primera parte y quería intentar “pasarse” la segunda aventura.

Las fechas de estreno de los videojuegos no se alteran

El problema era que el juego no se empezaría a distribuir hasta finales de junio.

El padre de Eduardo no se lo pensó dos veces: escribió a Sony solicitando una copia anticipada o alguna solución, convencido de que muy probablemente, su hijo no llegaría a la fecha prevista de lanzamiento:“Imagino que mi petición es una solicitud extraña, pero me mueve únicamente el poder hacer feliz a mi hijo en sus últimos momentos. Pedirles de corazón me ayuden a ver cumplida esta pequeña demanda, a la vez tan grande para él”.

Sony PlayStation se pone las pilas

Lejos de eludir la respuesta, todo el equipo de Sony en España, con su directora general al frente y el departamento de márketing, buscaron complacer a Eduardo. Si no había forma de acceder al juego, intentarían cualquier otro detalle que ilusionara a Edu:

Sony Playstation
Photo by PlayStar Rocker on Flickr

En un tiempo récord, especialmente valorable en medio del confinamiento, con la generosidad de los actores de doblaje de los protagonistas del juego, los técnicos y resto de personal, grabaron un clip que refleja la grandeza de quienes se implicaron y, en consecuencia, de la compañía para la que trabajan. Toda una joya para alguien a quien le gustan los videojuegos de acción y aventura.

Se lo hicieron llegar a la familia junto con una carta de ánimo que llegó el mismo día que Edu abandonaba este mundo.

El pasado 2 de julio, el clip ponía fin al funeral que se celebró por el eterno descanso de Edu y me impulsó a reconocer en este artículo el gesto de Sony Interactive Entertainment, titular del juego de acción y aventura «The last of us»

La ética empresarial nace de la ética de quienes las integran.

Las empresas son organizaciones que se crean para satisfacer determinadas necesidades generando valor. En el momento de crearse, se incorporan una serie de valores que constituyen la filosofía de la empresa. Parte de la misma está integrada por los códigos de ética y valores personales de quienes integran las empresas.

Proyección del clip en el funeral por Eduardo

La industria del videojuego tiene una injusta mala fama que generan quienes la acusan de provocar adiciones perjudiciales en los adolescentes o de crear productos violentos o pornográficos.

Se le critica sin tener jamás en cuenta que es de las pocas industrias en nuestro país que creó su propio código de autorregulación . Además, advierte con transparencia de los daños que puede provocar el abuso.

Cuando se adquiere un videojuego, tenemos a nuestra disposición, de forma bien visible en el producto, información orientativa sobre la edad adecuada para su consumo y sobre el contenido del mismo.

A partir de ahí, es la responsabilidad de los padres de los menores de edad la que debe regular las horas que sus hijos utilizan un videojuego y los contenidos a los que acceden. Lo mismo que ocurre cuando llevamos a nuestros hijos al cine.

UNICEF destaca la labor de la industria del videojuego en materia de seguridad infantil.

Hace unos meses, un informe de UNICEF reconocía la labor de la industria europea del videojuego a favor de la seguridad infantil. A raíz del mismo, Simon Little, Director General de la Federación Europea de Software Interactivo (ISFE), destacó que “como industria, nuestra atención a la protección de los menores está en nuestro ADN. Las empresas europeas de videojuegos se esfuerzan constantemente por permitir que nuestros jóvenes jugadores disfruten en un entorno seguro, gracias a las herramientas de control parental y al sistema de calificación (PEGI) utilizado en 38 países de toda Europa”.

Código Pegi
Código PEGI

Durante la pandemia aumentó el uso de videojuegos.

AEVI, asociación que representa en España a esta industria, se hace eco del informe e incluye varias recomendaciones para usar las herramientas de control parental y el juego responsable.

En previsión del mayor uso de videojuegos durante la pandemia, la asociación publicó en su página web, diversos consejos “para apoyar a los padres durante la crisis del Covid-19”.

El reconocimiento de UNICEF valora el videojuego como entretenimiento, pero también la capacidad de enseñar, de conectar con amigos por todo el mundo, cuidando el interés del menor.

Los videojuegos aportan grandes beneficios a la sociedad y a jugadores de todas las edades. Simon Little lo destaca: «Es voluntad de la industria garantizar que las comunidades y los videojuegos sean seguros, agradables y experiencias positivas para todos”.

El gesto de compasión mostrado por Sony forma parte de una ética universal que garantiza estas experiencias.

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Lecciones y conferencias en el coronavirus

Elsa encendió el ordenador con la misma alegría de siempre. Dedicaba los primeros momentos del día a leer los comentarios de sus seguidores. Es entrenadora de educación física y desde que empezó el confinamiento por el coronavirus, da sus clases “online”. El mensaje procedente de YouTube la dejó de piedra: habían retirado el último vídeo con su sesión sobre abdominales y caderas por “no respetar los derechos de autor”.

YouTube retiró el vídeo del entrenamiento por no respetar los derechos de autor.

No entendía nada. La clase era suya, la había creado ella; ¿qué derechos podía haber infringido?

La causa no era otra que la música de la sesión. Elsa usó su repertorio habitual pero esta vez no estaba en el gimnasio sino en Internet. Los gimnasios y otros establecimientos abiertos al público abonan una tarifa por el uso de música con la que amenizan las sesiones o la estancia.

Ese pago no se extiende más allá y YouTube aplicó uno de sus protocolos para respetar los derechos de autor.

¿Puedo usar cualquier foto de Internet en mis presentaciones?

Algo parecido ocurre con las presentaciones on-line en las que se utilizan contenidos ajenos.

¿Quién no acude a Internet para buscar fotos, vídeos u otros archivos para ilustrar sus presentaciones o conferencias?

Sin embargo, no todo lo que está en la web se puede utilizar de forma libre. Al menos, si queremos respetar los derechos de autor. Con el tele-trabajo se añade una variable que hay que tener en cuenta: La conferencia no se limita al aula universitaria o a la sala de juntas de una empresa. Puede extenderse a todos los invitados a una sesión o más aun si la colgamos en redes sociales o en espacios como YouTube.

Al inicio del confinamiento, Javier decidió actualizar su página de Internet y le gustó mucho la foto de un paisaje relacionado con la actividad de su empresa. No conocía las limitaciones existentes ni estaba familiarizado con el uso de fuentes de código abierto o licencias como “creative commons” o “copyleft”.

Conferencias y clases on-line deben respetar los derechos de autor
Imagen de Jagrit Parajuli en Pixabay

Siguiendo el rastro de la foto, una agencia americana se ha puesto en contacto con él para reclamar el pago por el uso de la misma. Va a tener que rascarse el bolsillo y abonar una cantidad cuando podría haber usado otra foto similar, recogiendo tan sólo el nombre del autor.

Hay contenidos que sí puedes usar.

En el ámbito universitario, el uso de material de Internet para ilustrar una obra propia es habitual. Puede tratarse de obras libres porque están en dominio público o ser contenidos amparados por las licencias que las universidades suscriben con los autores o con las entidades de gestión, o por licencias “creative commons” (CC).

Estas últimas son herramientas que permiten algunos usos de obras ajenas sin necesidad de la autorización del titular. Hay seis tipos de licencias CC que van desde permitir cualquier explotación, incluidas las comerciales hasta autorizaciones más restringidas que no permiten uso comercial ni crear obras derivadas.

En las universidades, también existen repositorios  que almacenan trabajos e investigaciones que se puede usar con las limitaciones que sus autores hayan dispuesto.

Creative Commons ofrece contenidos que respetan los derechos de autor
Imagen de Imran Abdul Jabar en Flickr

Sin embargo, hay otras obras que aun estando en Internet, no pueden utilizarse. Para respetar los derechos de autor, la ley entiende que cualquier uso de una obra ajena exige autorización del titular y debe ser expresa. Como es lógico, la autorización supone un pago, pero hay excepciones:

Los derechos de autor no son ilimitados.

El precio por el uso de obras ajenas puede variar mucho, pero los derechos de propiedad intelectual no son para siempre y hay excepciones que permiten algunos usos.

Los derechos de explotación de una obra pueden ejercerse durante la vida del autor más 70 años tras su muerte. En el caso de las fotografías, puede ser aún menor, 25 años, si se trata de una mera fotografía. Tras esos plazos, entran en dominio público y pueden usarse siempre que se cite al autor y la fuente. Ahora bien, ¡cuidado con las obras derivadas! Podemos usar un texto de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” escrito por Cervantes, pero no una adaptación que se haya hecho hace 10 años. La página web de la biblioteca nacional contiene una lista de obras en dominio público.

Además del tiempo, la legislación impone algunos límites a los derechos de autor. Se regulan en los artículos 31 a 40 bis del texto refundido de la ley de propiedad intelectual (TRLPI).

Las citas o reseñas tienen sus condiciones.

Se pueden incluir fotografías o fragmentos de otras obras en una obra propia como citas o reseñas siempre que se cumplan algunas condiciones (Art. 32 del TRLPI):

La cita es incluir un fragmento de una obra ajena en una obra propia. Lo más habitual es incluir un texto de otro autor diferenciado del propio (entrecomillas o en letra cursiva) e indicando autor y procedencia.

También pueden incluirse obras audiovisuales, sonoras, fotografías o dibujos, siempre que cumplamos algunos requisitos:

  1. La obra tiene que haber sido divulgada.
  2. Podemos incluir sólo lo que sea imprescindible para el fin que perseguimos: enseñanza o investigación. No se permiten las citas largas o muy numerosas que no estén justificadas.
  3. La cita se debe realizar a título ilustrativo, o para su análisis, comentario o juicio crítico.
  4. En el caso de fotografías u obras plásticas (dibujos, planos, etc.), deben incluirse de forma íntegra.
  5. Se debe designar al autor y la fuente de la que tomamos la cita.

¿Qué podemos incluir y que no?

Si queremos respetar los derechos de autor, podemos incluir un trozo de una canción para analizar su letra o su ritmo en clase de música, pero no podemos añadir música a nuestra presentación para hacerla más amena; podemos incluir la imagen de un cuadro de Velázquez o de Antonio López en clase de pintura para analizar el estilo, técnica, etc. pero no para ilustrar una diapositiva.

Recordando a nuestra protagonista del inicio de este artículo: Elsa puede grabarse realizando una sesión de gimnasia. Debe registrarla como propia, tal y como recomendaba en mi artículo anterior. Y debe indicar si se la reserva o autoriza su uso. No puede añadir música salvo que sea suya, esté autorizada por los autores o proceda de fuentes de código abierto como las que he citado.

Los entrenamientos on-line deben respetar los derechos de autor.
Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Algunas citas resultan peligrosas.

Y no me refiero a las citas a ciegas. Podemos copiar un fragmento de un texto ajeno y usarlo en nuestra presentación, pero debemos extremar la precaución si vamos a parafrasear o traducir pues esto implicaría modificar la obra. La regla general es hacerlo desde el llamado “uso honesto”.

Podemos usar fragmentos de obras escritas, pero no está claro que podamos utilizar la imagen parcial de un cuadro o de una foto.

También debemos tener cuidado con las fuentes que utilizamos para evitar usar una grabación audiovisual no autorizada como sería el caso de un vídeo falso o pirata.

La casuistica es amplia y es posible que en ocasiones precisemos de la ayuda de un profesional.

El capítulo que la ley dedica a los límites a los derechos de autor termina con un artículo que debe ser tenido en cuenta: Los artículos del presente capítulo no podrán interpretarse de manera tal que permitan su aplicación de forma que causen un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del autor o que vayan en detrimento de la explotación normal de las obras a que se refieran. (Art. 40 bis del TRLPI).

Tal afirmación obliga a actuar con cautela si no queremos disgustos por violar los derechos de autor.

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EL VIENTO NO SE LLEVA LAS PALABRAS

ARTÍCULO PUBLICADO EN https://www.educando.es/blog/ EL 1 DE JUNIO DE 2020. REVISADO.

Lola acudió a mí con una pregunta inquietante: ¿Pueden pagarme 100 euros por una clase y ofrecérsela a miles de alumnos durante años? ¿Cuál es el valor de una conferencia on-line?

El valor de una conferencia on-line

Era, más o menos, lo que establecía el contrato que le habían ofrecido y que quería que revisara: “En virtud del presente contrato, el Autor cede los derechos de propiedad intelectual que pudieran derivarse de “las obras”, por el plazo máximo de tiempo previsto en la ley, para su explotación en todo el mundo, en los términos y condiciones que se detallan en las siguiente cláusulas”.

Es decir, por el precio que resulta razonable para una conferencia, Lola entregaba a la empresa que la contrataba, la explotación de su obra en todo el mundo pudiendo la empresa grabarla, distribuir copias en cualquier formato, televisarla, y hasta publicar un libro durante 5 años.

Las lecciones del coronavirus

Lola dedica su esfuerzo diario a crear cursos y conferencias sobre liderazgo y temas similares. Se ha ganado un sólido prestigio como conferenciante y ha convertido esta actividad en su medio de vida.

Con la llegada del coronavirus se ha adaptado al teletrabajo y facilita sus conocimientos a través de los seminarios online, webinars, actos telemáticos y demás herramientas que se han vuelto tan populares. Podría parecer que su profesión ha conseguido sortear la crisis creada por la pandemia.

Sin embargo, sus contenidos, creados con tanto esfuerzo y horas de estudio están ahora amenazados:

Las presentaciones que realizaba acudiendo a distintos centros de trabajo, universidades o colegios ya no quedan registradas sólo en la memoria de los asistentes; la tecnología permite grabarlas y distribuirlas sin que ella perciba un solo euro a cambio.

Conferencias online durante la pandemia
Photo by Simon Abrams on Unsplash

El confinamiento cambió nuestra vida y las palabras no se las lleva el viento. Las sesiones “on line” quedan grabadas con fidelidad y pueden utilizarse. Los profesores y las entidades titulares de los contenidos están indefensos.

¿Pueden copiarse las conferencias online?

Es frecuente considerar que el pago por cualquier servicio debe ser proporcional al esfuerzo que percibimos. Recuerdo aquel chiste del mecánico que solucionó el ruido del coche con un golpecito y la queja del dueño del vehículo por tener que abonar una factura a cambio de tan mínimo esfuerzo. Igual que el mecánico justificaba su factura por “saber donde había que dar el golpe”, el profesor no cobra por estar un rato hablando sino por el conocimiento que transmite.

El contrato es el valor de una conferencia on-line

Este conocimiento es valorado a través de los contratos de cesión de derechos.

Son los acuerdos que autorizan que otra persona o entidad se apropie de nuestras creaciones. Pensemos en un experto que se compromete a entrenar al equipo comercial de una empresa en una habilidad concreta. Hasta ahora, firmaba con la empresa un contrato por el que acudía a la misma para enseñar lo que sabía.

Al acabar las sesiones necesarias, cobraba sus honorarios y ahí acababa todo.

Si el experto era autor de un libro, podía regalar ejemplares a los asistentes, pero eso no implicaba que éstos pudieran fotocopiarlo y repartirlo a otros equipos de la empresa.

Sin embargo, si hay una cesión de derechos, el experto está vendiendo a la empresa algo más que la conferencia. Puede incluso, venderle la capacidad de imprimir un libro o grabar su conferencia y revenderlos después.

Estos contratos resultan a menudo incomprensibles para quienes, sin ser juristas, dedican su esfuerzo a transmitir conocimientos, entrenar o entretener con sus contenidos científicos, didácticos o humorísticos.

Los contratos de cesión de derechos pueden ser abusivos

La cesión de “todos los derechos de explotación” de los contenidos suponen una verdadera amenaza para el titular, quien no podrá oponerse a que su conferencia quede grabada y se distribuya entre quienes el organizador de la conferencia determine.

Valor de una conferencia on-line
Imagen de Peggy Und Marco Lachman-Anke en Pixabay

Por ello, es muy importante leer con atención los contratos que nos ofrecen y registrar como propios los contenidos que elaboramos.

Los contratos recogen el valor de una conferencia on-line. Existen una serie de derechos que la Ley define con claridad: reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de la obra. Se pueden ceder uno a uno o conjuntamente. De no especificarse, la Ley de propiedad intelectual considera que “la cesión quedará limitada a aquella que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir la finalidad del mismo”.

La cesión debe ser por un tiempo y en un espacio determinados. Si no se dice nada en el contrato, la misma ley considera que se hizo por 5 años y para el país donde se celebró. Los derechos del autor asalariado, es decir, fruto de una relación laboral, tienen unas reglas que pueden ser diferentes. En general, pertenecen al empresario.

“La parte contratante de la primera parte contratante… da valor a tu conferencia on-line”

Como en todo mercado libre, la ley de la oferta y la demanda rige las condiciones de contratación y Lola ha podido imponer las suyas, ajustando la cesión de sus derechos a la comunicación pública de su obra dentro de un entorno limitado. La consulta con un profesional le permitió poner en valor una conferencia on-line.

Si esto fue importante, también lo es el registro de las obras.

“La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación” (Art. 1 de la Ley de P.I.), es decir, no es necesario registrar una obra para que la misma se considere tuya.

Sin embargo, en un mundo en el que la tecnología permite copiar y reproducir con suma facilidad, parece conveniente poder probar que un contenido fue creado por su autor. De no hacerlo, podemos encontrarnos con que alguien está vendiendo nuestra conferencia, videoclip o canción a nuestras espaldas e, incluso, que la haya registrado a su nombre.

Conferencia usando zoom
Photo by Allie on Unsplash

Registrar un contenido permite probar que es tuyo

Para registrar nuestras obras, podemos acudir al registro de la propiedad intelectual dependiente del Ministerio de Cultura, o acudir a las ofertas privadas que han ido surgiendo ante la complejidad que a veces supone inscribir contenidos en el registro oficial.

Personalmente, recomiendo el servicio que ofrece Tutelio . De forma muy sencilla, permite registrar obras y obtener de forma gratuita un certificado avalado por tecnología blockchain. También hay modalidades que incluyen servicios adicionales por un precio mensual muy asequible.

En todo caso, cualquiera que sea el registro que usemos, será muy importante advertirlo en nuestros contratos e incluso utilizar la tecnología para que el envío de nuestras propuestas quede registrado con fecha y hora de la comunicación.

El coronavirus también cambió el registro de la creatividad

La nueva era que ha abierto el coronavirus ha cambiado muchas cosas. Ahora, las conferencias no se las lleva el viento, sino que quedan registradas por medios telemáticos.

Si la creatividad es vital para salir de la crisis económica, esencial será el respeto de la misma a través de las normas de propiedad intelectual.

Este respeto debe acentuarse por parte de quienes organizan los seminarios online y los propios profesores. En una doble dirección: para protegerse y para no vulnerar derechos ajenos.

Si el uso de obras de terceros en una conferencia propia puede resultar inocuo dentro de los límites de un aula, en Internet se hace mucho más visible y debe ajustarse a determinadas normas. Hablaré de ello en mi próximo post.

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¿CUÁNDO VAMOS A VOLVER A LOS CINES?

10 claves para volver a los cines en la “desescalada”.

¿Alguien sabe cómo va a ser volver a los cines tras las fases de la “desescalada”? Me gusta ir al cine y, como a mí, a cerca de 30 millones de españoles que acuden a las salas con regularidad. Sin embargo, como ya ocurre con otras actividades, nadie tiene la respuesta. Exhibidores, distribuidores, productores y empresas auxiliares se miran unos a otros conscientes de que la evolución depende de sus propias decisiones.

No es fácil estar seguro de cuáles sean las adecuadas para volver a los cines en la desescalada.

En consecuencia, las respuestas hay que buscarlas a base de claves. Estas son las mías:

La recaudación en los cines venía creciendo hasta que llegó el coronavirus.

El negocio cinematográfico moderno se basa en la explotación de las obras a través de lo que se conocen como “ventanas”. Son un periodo de tiempo que transcurre entre el estreno de una película en diferentes formatos. La primera de ellas era la exhibición en salas de cine; transcurridas 16 semanas, la película estaba disponible en plataformas digitales (Video bajo demanda o VOD) o en formatos físicos para los hogares (DVD o Blu-ray). Entre 6 y 8 meses desde el estreno en cine, la película llegaba a los canales de televisión de pago y por fin, unos 2 años tras su estreno, a las televisiones en abierto.

La fórmula funcionaba. El número de espectadores de 2019 fue el mayor de la última década: Mas de 105 millones de entradas vendidas en nuestro país.

Así lo expusieron representantes de la industria a la Reina Leticia el pasado 29 de abril.

Los datos de los dos primeros meses de 2020 confirmaban la misma tendencia y animan a pensar que el público querrá volver a los cines.

Ir al cine es un icono de la normalidad
Photo by Yu-Shao Wu on Unsplash

El estreno directo en plataformas digitales podría ser una solución.

Sin embargo, en plena pandemia, una decisión de Universal Pictures ha tensionado el ambiente hasta el punto de que las dos cadenas de cines más importantes de Estados Unidos han declarado el boicot a los productos del estudio.

La gota que colmó el vaso fueron las declaraciones de Jeff Shell, máximo ejecutivo de NBC-Universal. Shell anunció que la compañía va a estrenar directamente en los dos formatos, salas y VOD, tan pronto termine el confinamiento,

La decisión ha surgido tras el éxito de “Trolls 2: gira mundial” una película de dibujos animados cuyo estreno en salas estaba previsto para el 10 de abril y que, debido al coronavirus, se cedió directamente para su exhibición en VOD por un precio de 19,99 dólares.

Se trata de una práctica que ya venía realizando Netflix con películas como “Roma” o “El irlandés” y que disgusta enormemente a los exhibidores. Lo cierto es que los espectadores estamos acostumbrados a valorar de forma diferente las películas que han sido exhibidas en una sala. Las cadenas de televisión condicionan su aportación a la producción al hecho de que la película se estrene en los cines. Además, para algunas industrias como la española, la exhibición en salas es un requisito para acceder a las subvenciones.

Para los defensores del estreno simultáneo, es el público quien debe decidir en qué formato quiere ver la película y eso exige facilitarlo. La inversión para la promoción de una obra cinematográfica es muy alta. El esfuerzo publicitario se diluye cuando transcurren 16 semanas hasta que el espectador, cuya preferencia sea el cine en casa, accede a la misma.

Los espectadores podrían decidir dónde y cómo ver una película.

Juan Carlos Tous, fundador y CEO de Filmin, considera que las ventanas deben ser flexibles y decidirse en función de los espectadores y las películas. Para Tous, es absurdo mantener en cartelera una película que ya no tiene público cuando su estreno en otras plataformas sería más atractivo.

Quienes defienden las ventanas, consideran que la experiencia de ver una película en una sala es algo más que el acceso a una historia: proporciona caché, da valor a un producto. El valor no sería el mismo si se accede a la obra desde un televisor, una Tablet o un teléfono móvil. Los creadores de las películas las realizan pensando en la gran pantalla. Para ellos, es esencial volver a los cines en la “desescalada”. El estreno simultáneo crearía una competencia desequilibrada y se perderían los importantes ingresos que llegan a la industria a través de la taquilla.

Veremos qué decisiones se toman. Por el momento, parece que Netflix no va a ser el único “apestado” desde la perspectiva de los exhibidores. Nuevos distribuidores se suman a su punto de vista, apostando por realizar algunos estrenos de forma simultánea en salas y VOD.

Algunos distribuidores han apostado por salas virtuales.

Las salas virtuales son otra propuesta interesante ya que permiten repartir los ingresos entre productores y exhibidores, ofreciendo películas online. Uno de estos casos es el de la sala virtual de cine creada por Adolfo Blanco, máximo responsable de “A contracorriente films”. En ella se han estrenado títulos como “Hasta que la boda nos separe”, «Especiales” o “Vivarium” durante la pandemia.

El cine es el entretenimiento más popular y asequible fuera del hogar.

¿Es rentable un cine con su capacidad limitada al 50%? El negocio de la exhibición es sumamente complejo. La fuerte competencia de otras formas de ocio ha exigido mucho de los empresarios que se dedican al mismo.

Las salas no pueden quedarse vacías
Claudia- Flickr Files

Se argumenta que el precio de la entrada es caro y mucho más el de las palomitas o refrescos, pero lo cierto es que las entradas son mucho más baratas que las de otros espectáculos como fútbol, toros o conciertos, y elevar el precio de las palomitas, refrescos y otros es práctica habitual en cualquier espectáculo público.

La percepción negativa está más relacionada con la errónea conclusión de que pagamos por ver una película cuando la realidad es que se trata de una experiencia completa.

Quizá, tras la pandemia, valoraremos esta experiencia de forma más adecuada para seguir considerando “ir al cine” como el entretenimiento más popular y asequible fuera del hogar.

Las decisiones que tomen los exhibidores van a ser fundamentales para volver a los cines.

Han superado ya muchas crisis que van desde la competencia desleal de la piratería hasta las tensiones que en ocasiones les generan desde la distribución. Fiel a ese espíritu de superación, la Federación de Entidades de Empresarios de Cine de España (FECE), representante del 80 % de los exhibidores españoles, ya ha publicado sus propuestas para volver a los cines, incluyendo un protocolo sanitario.

Los cines han hecho su propuesta para volver a los cines.

FECE considera que la re-apertura supondrá “un icono y un signo de la vuelta a la normalidad”. No les falta razón. El cine es una forma de evadirse de la realidad y superar situaciones de estrés como la que la sociedad padece ahora mismo.

Para que los cines vuelvan a cumplir ese papel será preciso que el gobierno atienda sus demandas de ayuda. Moratorias fiscales, fondos de rescate, ajustar los alquileres y otros costes al aforo real, así como los ERTES a las características del negocio.

La Federación propone 10 medidas en su protocolo de seguridad. Van desde la adquisición y uso de las entradas de forma digital hasta el establecimiento de barreras físicas. También incluyen las medidas de higiene recomendadas.

NAECE (Nueva Asociación de Exhibidores de Cine) solicita que la limitación del aforo no supere el 50% y que el retorno se realice con todo el territorio nacional en la misma fase de des-confinamiento.

¿Serían los autocines la solución?

Algunos profesionales han sugerido la transformación de algunos locales en “Auto-cines”. Podría parecer una solución ya que los auto-cines permiten, por su propia naturaleza, la distancia física que la situación actual exige.

Sin embargo, no es una apuesta tan sencilla. Tamara Istambul, cofundadora de Auto-cine Madrid RACE, manifiesta en una entrevista en www.cineytele.com que su apertura les costó cerca de 3 años. Por su parte, Carles Miralles, propietario del Auto-cine Drive-In Denia, considera que los Auto-cines no pueden sustituir a las salas.

Los Auto-cines mantienen la distancia física.
Álvaro Sanz-Flickr

Podemos imaginar los aparcamientos de algunos complejos cinematográficos convertidos en auto-cines, pero la realidad es que su funcionamiento no es fácil: la exhibición debe limitarse al horario nocturno, hay que construir barreras físicas para evitar el visionado desde fuera, instalar la recepción del sonido para la radio de los vehículos y un buen número de requisitos para un negocio que es claramente distinto.

La experiencia de ver una película en una sala es diferente a la de un auto-cine, tanto como disfrutarla en la pantalla de un televisor o de una Tablet.

Previsible concentración de estrenos en verano o en otoño.

No obstante, esa experiencia tiene mucho que ver con el contenido: acudimos al cine a ver una película concreta en función de nuestros gustos. El cierre de los cines ha dejado muchas películas que estaban a punto de estrenarse en una sala de espera que no resultará fácil descongestionar. En un primer momento habrá exceso de títulos y la gestión de éstos con los aforos reducidos exigirá renuncias.

La mayoría de los exhibidores querrán acceder a los títulos considerados más taquilleros: “Mulan”, “Wonder Woman 1984”, “Black Widow”, el último 007 o la española “Operación Camarón” son sólo algunas de ellas. En España, se estrenan 15 películas cada fin de semana y es lógico pensar en cierto efecto embudo con un exceso de títulos para el otoño.

Las soluciones sólo serán posibles desde un sector unido. Entre otras, se propone apoyar con publicidad los estrenos de quienes arriesguen en las primeras fases de la “desescalada” pues pueden encontrarse con las salas vacías a causa del miedo y de las estrictas medidas de distanciamiento que se han prescrito.

Los distribuidores reclaman un IVA superreducido que les permita rentabilizar el esfuerzo y la creación de un “hub” del audiovisual español que garantice la unidad.

No será fácil. Todos los sectores necesitan ingresos con urgencia, unos para no verse abocados al cierre definitivo, otros para seguir produciendo y generando negocio.

Es necesario reanudar los rodajes.

Esta situación puede aliviar el parón de los rodajes a nivel mundial, pero creará un conflicto de agendas de los principales artistas y técnicos tan pronto se reanude la producción. Sólo en España, 32 largometrajes han visto interrumpidos sus rodajes y hasta 300 obras audiovisuales adicionales de todo tipo están esperando continuar su realización.

Reiniciar los rodajes
Imagen de Stockpic en Pixabay

El público espera el regreso de sus héroes a las pantallas y la industria no quiere defraudarles. Especialmente, los fans de las series que han consumido una gran cantidad de contenido durante el confinamiento.

Un festival de cine global para unirlos a todos.

La última clave para entender cómo será volver a los cines en la “desescalada” está en los festivales cinematográficos. El de San Sebastián mantiene su convocatoria para las fechas habituales y tendrá lugar, en principio, entre el 18 y el 26 de septiembre; sin embargo, los encuentros previstos para los meses de marzo a julio que no han encontrado fechas alternativas, se han cancelado o transformado en eventos “online” confiando en que todo volverá a la normalidad para sus ediciones de 2021.

20 festivales de cine diferentes han creado un encuentro común. Bajo el título “We are one” permitirá aunar esfuerzos y proyectar durante 10 días, películas, documentales y otros de forma gratuita. Tendrá lugar desde el 29 de mayo y se pueden realizar donaciones que se destinarán a la organización mundial de la salud. Participan Cannes, Berlin, Venecia y hasta Tokio, entre otros.

Por fin, el Ministerio de Cultura presenta su plan de ayudas.

Por último, una propuesta de toda la industria es la de reclamar ayudas al gobierno tal y como ya se han dispuesto para otras.

El Ministerio de Cultura ha puesto a prueba la paciencia del sector, pero ha acabado aprobando un plan en el que se reconoce el especial impacto que esta crisis ha tenido para las industrias culturales.

Se disponen ayudas para el sector audiovisual. Incluye 20 millones de Euros en préstamos y sus costes que se facilitarán a través de la Sociedad de Garantía Recíproca.

Se amplían los plazos para el cumplimiento de las obligaciones a fin de acceder a las ayudas. Uno de los más importantes es considerar estrenos comerciales a los realizados directamente en plataformas digitales.

Se crea un fondo social para ayudas directas a las salas y se aumentan los beneficios fiscales para las inversiones en proyectos culturales.

Por último, se habilita la prestación por desempleo para los trabajadores de la industria que por su actividad intermitente carecían de ella.

El cine fue siempre cultura y entretenimiento. Amamos las historias y a quienes las interpretan, pero no deja de ser una industria que genera riqueza y empleo. Su futuro, ahora mismo, está en manos de los protagonistas de la industria.

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